Multiplica tu vida – Ps. Daniel Ávila

Realidad
– La estrella de mar “Heliaster Solari” de Ecuador: extinta.
– El león marino del Japón: extinto.
– El oso grizzli de México: extinto.
– La rana incubadora gástrica de Australia: extinta.
– Sapo dorado de Costa Rica: extinto.
– Rinoceronte negro de Camerún: extinto.
¿Ha escuchado usted de alguna otra especie de animal o planta que se haya extinguido en los últimos 100 años?
Recientemente el gobierno ecuatoriano está haciendo esfuerzos por repatriar el cuerpo sin vida de un ícono de la conservación de la fauna y flora en todo el mundo: el famoso “Solitario George”.
George fue el último de una especie de tortugas gigantes de la isla Pinta, en el archipiélago que tomó su nombre gracias a estas tortugas llamadas Galápagos.
Hasta hoy, el cuerpo de George está en exhibición en el Museo de Nueva York, donde mucha gente llega para admirar al último Galápago de esa especie.
¿Sabe usted por qué a George lo apodaron “el solitario”? Lo cierto es que nunca quiso aparearse con hembras de una especie parecida, se negaba a vincularse al grupo, no le gustaba estar acompañado de otras tortugas, y aunque sí le gustaba que lo alimenten, muchas veces parecía que no le gustaba que lo cuiden; todo esto lo llevó a su extinción, falló en multiplicarse.

Me parece que hoy hay cristianos que son así, solitarios, queriendo vivir su vida apartados de otros, lejos de la guía bíblica y lejos de los cuidados de otros de su misma especie, y jamás han llevado a alguien a conocer a Jesús.
Advierto peligro: podrían extinguirse.


Biblia
La Palabra de Dios muestra los mejores ejemplos acerca de multiplicarse en la vida de otros, lo que hoy llamamos DISCIPULADO.

En Josué 1:1 la Escritura relata que al haber muerto Moisés, Dios le permitió a Josué liderar al pueblo de Israel. Entre otras directrices, el Señor mandó a Josué, en el verso 2, que se levante, y en los versos 6 y 7, que se esfuerce, y que sea valiente.

Moisés multiplicó su vida en Josué, aunque esto significó 40 años en la vida de Josué, Moisés no se equivocó.
Josué, junto con Caleb, fueron los únicos que al salir de Egipto y atravesar el desierto, entraron a la tierra prometida.
Moisés pasó tiempo con Josué. Moisés invirtió tiempo en él, le enseñó la ley, lo discipuló, confiaba en él y le delegó tareas militares, es decir que Josué aprendía mientras miraba y mientras hacía.

Pero la clave del éxito de Moisés en multiplicar su vida en Josué la encontramos en Josué 1:8-9.
Moisés murió, pero no se extinguió.
Mientras un Josué medite en la ley del Señor de día y de noche, mientras en su boca siempre esté la Palabra de Verdad, mientras haya alguien que guarde y haga conforme a todo lo que está escrito en la Biblia, los Moisés se habrán multiplicado.

Moisés se multiplicó en la vida de Josué.
El Espíritu de Dios usó a Moisés para guiar a Israel por en medio del Mar Rojo; el Espíritu de Dios usó a Josué para guiar a Israel por en medio del Río Jordán.

No importa si usted es joven o mayor, necesita multiplicar su vida en otros. No importa si es asunto de negocios, trabajo, familia o deportes, usted tiene que enseñar a otros lo que ha aprendido.
Usted debe dejar un legado. Usted tiene la obligación espiritual de discipular a un creyente nuevo. Usted debe ganar a alguien para Cristo, debe animarle a que se bautice, debe enseñarle a obedecer a través de su ejemplo, y debe decirle a esa persona que debe repetir el mismo proceso con alguien más.

Resonancia

Solo organismos saludables se reproducen. Si usted no ha llevado a nadie a conocer de Jesús en lo que va del año, usted no está espiritualmente saludable.
No olvide que hay un peligro latente: su propia extinción.
Multiplique su vida, discipule a alguien, enseñe lo que sabe, no se extinga.

Preguntas

¿Recuerda usted quién le habló de Cristo y le llevó a orar para recibir a Jesús como Salvador y Señor?
¿A Quién podrá compartir esta historia de Moisés y Josué en esta semana?
En su grupo pequeño ¿cómo van los planes para que ese grupo se multiplique?
¿Recuerda a la tortuga extinta de Galápagos? ¿Qué hará usted para que su vida cristiana no tenga el mismo final?

¡Hagamos discípulos, multipliquemos nuestras vidas!