Al final llega la victoria, si puedes creer

Gloria, con lágrimas me decía: “mi esposo murió y me he quedado sola con mis cuatro hijos; los cuatro están perdidos” – y seguía llorando mientras yo pedía en mi mente que Dios me dé palabras de consuelo. “Mis hijos beben y llegan a cualquier hora, yo no se qué más hacer. He rogado mucho por ellos. El mayor, se llama José, se quedó paralítico y prometió dejar el vicio, los otros no se cuándo dejarán de beber”. El tiempo pasó y nos volvimos a comunicar, ya no había dolor en su rostro, Gloria dijo, “gracias a Dios están en rehabilitación todos mis hijos”. Ese fue su testimonio un tiempo después de haber aceptado a Jesús. “Parecía que nunca iba a dejar de llorar, para volver a sonreír”, decía Gloria llena de gozo.

¿ Crees que nadie sufre como tú? ¿Te aterra pensar que no hay solución a tu sufrimiento?¿Has quitado a Dios el control de tu problema?

Es el dolor y las lágrimas de una madre que clama por sus hijos, es un corazón capaz de creer en lo invisible con tal de ver la victoria al final del camino. Es nuestro Dios quien atiende al afligido, da libertad al esclavo. Es Jesús quien te escucha, ¡Clama a él!.

Victoria Maldonado L.
ISRAEL PEDRO CARBO