Aprendamos de los errores, actuemos con sensatez – Pastor Parrish Jácome

Mensaje dominical del 4 de octubre de 2015

El gran panorama
La presencia de 153 presidentes del mundo en la sesión anual de la ONU, estuvo marcada por las intervenciones del papa Francisco, quien desafió a los representantes de las naciones a trabajar por erradicar la pobreza y enfrentar la responsabilidad de cuidar el planeta. El presidente Barack Obama, en su intervención, solicitaba al congreso de su país a levantar el embargo comercial a Cuba.

La petición del presidente Obama, inesperada, valiente, desafiante, se enmarca en las acciones que su gobierno viene desarrollando para restablecer de forma plena las relaciones comerciales con la Isla. La respuesta del pleno en la sesión fue apoteósica, mostrando su aprobación a esta postura, que aglutina respaldo mundial y férrea oposición en su país.

Aprender de la historia es la lección que Obama y Castro levantan, cuatro décadas de enfrentamientos verbales, donde la sospecha y los bloqueos, fueron generando acciones que al final terminaron por cerrar puertas, que para toda econmomía es importante mantenerla abiertas. El impacto de esta decisión está a la vista, los pueblos buscan su forma de seguir viviendo, desarrollando mecanismos que levantan mayor corrupción y pobreza.

En la vida de fe estas experiencias son similares, los aprendizajes registrados en las escrituras, muchas veces pasan inadvertidos, desechando una riqueza incalculable, capaz de proporcionar la orientación y guía requerida, para evitar obstáculos y tropiezos innecesarios. Recibirla con humildad, receptando las lecciones es indispensable, asimilando las lecciones que al aplicarlas producirán buenos frutos.

Aprender por la experiencia de otros es sabio, reconociendo las elecciones equivocadas, impropias, que llevaron a desencadenar una serie de consecuencias que trajeron heridas y posteriormente cicatrices, imposibles de olvidar. La sensatez será indispensable, para que este aprendizaje no requiera vivir el dolor propio de lo que se pudo evitar.

El texto no es pretexto
Las orientaciones que Pablo realiza en sus cartas a los creyentes de Corinto, establecen un marco referencial, pertinente y de gran valía para el trabajo pastoral. Enfrentar con sabiduría, firmeza, autoridad espiritual, las diversas problemáticas de esta congregación no fue sencillo, requería mucho más que buenas intensiones y una honesta disposición.

Los corintios requerían entender la fe, abriendo su corazón a esa experiencia sincera, donde la presencia del Señor este provocando aquellos cambios internos, profundos, imposibles de alcanzar, cuando el corazón y la mente, no han sido renovados. La vivencia de esta comunidad de fe manifiesta una conducta natural, donde la fe en Jesucristo se pretende asumir como una expresión religiosa, validada por el cumplimiento cabal de los ritos.

La realidad ética y moral de los corintios es rápidamente abordada, desconocerla, generaría una fantasía, entregando alimento sólido a quienes todavian no lograban desprenderse de sus viejas prácticas. Abordar con transparencia estas vivencias, fue el camino que el apóstol escogió, exponiendo con valentía situaciones que estaban carcomiendo la gracia, al desconocerla y deshonrarla.

Varios son los problemas que se van enfrentando, donde la tónica manifiesta esa dualidad de querer vivir la dimensión de la fe, orando, ofrendando, sirviendo, sin trabajar en aquellos aspectos internos de la vida, donde las inmoralidades, litigios, problemas conyugales, afectaban profundamente el poder y la autoridad de su testimonio de vida. Una ambivalencia que está oscureciendo el impacto de la comunidad de fe, en una cultura que necesitaba observar la diferencia del evangelio.

Confrontar estos patrones en la comunidad de fe es imprescindible, esconderlos, pasarlos por alto, pasarían una alta factura. Encontrar el camino siempre será desafiante, necesario, para quienes en esa lucha deben encausar las emociones, alteradas y afectadas por las circunstancias que se están viviendo, donde la dependencia del Señor será determinante para no poder el enfoque.

Pablo presenta en el capítulo 10, la experiencia de los padres judíos, aprovechando ese apego ancestral con las raíces culturales. La presentación rescata todas las vivencias que en la construcción de la nación enfrentaron, mostrando la acción contundente del Señor, donde su presencia, gracia, mostró su compromiso con el pueblo que había escogido.

El énfasis se marca con fuerza, destacando la manifestación providencial del Señor para todos, donde no hay excepción alguna, hombres, mujeres, niños, adultos, son depositarios de esa gracia sobreabundante. Hablar de todos es determinante, fundamental, para la enseñanza que el apóstol va a presentar, destacando el accionar igualitario que siempre ha caracterizado al Eterno.

La contraparte se establece de inmediato, la gracia que fue sobre todos, no fue asimilada, ni valorada por todos, recibiendo la desaprobación una gran parte, quedando postrados en el desierto, como el texto bíblico señala. El resultado penoso para la gran mayoría, dejó un precedente, olvidarlo, pasarlo por alto, resulta impropio de quienes frecuentemente estarán enfrentando esta posibilidad.

El propósito se marca de inmediato, estableciendo el carácter educativo que una experiencia de esta magnitud debe tener, al ser usada como ejemplo de lo que no debe acontecer. El móvil se precisa, mostrando la seducción que la codicia siempre va a realizar al desear aquello que lejos de edificar, termina por destruir y devastar una relación con el Eterno que se empezó a levantar.

Las causales se comienzan a detallar, trayendo con claridad las razones de este colapso, donde la codicia fue incitando otras acciones, aquellas que lentamente fueron ganando espacio en el interior del hombre. Pensar que este mismo pueblo disfrutó de la gracia, poder, gloria del Eterno, en su paso por el Mar Rojo, en el desierto mientras caminan a la tierra prometida, viendo señales y prodigios indiscutibles del creador.

La lista incluye aspectos que se relacionan con su lealtad y amor exclusivo al Señor, pasando por acciones de inmoralidad, mezcladas con elementos de una falta de ética, donde las consecuencias fueron impactantes. Idolatría, fornicación, irrespeto, murmuración, con sus respectivos resultados son mencionados, dejando testimonio de un principio incuestionable, lo que uno siembra, cosecha.

Enfatizar estas vivencias del pueblo no fueron circunstancial, responden a la realidad que el apóstol está observando en la comunidad de Corinto, donde las acciones de varios congregantes, muestran una pobre concepción de la gracia recibida. Traer ejemplos sigue siendo el propósito, procurando la reflexión de quienes pasando por estas vivencias, decidan abandonar esa conducta, poniéndose a cuentas con el creador.

Considerar que este proceder jamás será el mío es peligroso, soberbio, desconoce la realidad de la raza humana, caída, pecadora, presta a satisfacer los apetitos de las emociones y pasiones. Pensar que uno esta firme es peligroso, desconoce esa constante necesidad de protección, cuidado, pronto auxilio, abriendo las puertas a un ataque del adversario, que entrará por ese espacio para tentar, procurando alcanzar sus propósitos.

Reconocer que la gracia y misericordia del Señor siempre estarán, sea cual sea la circunstancia, reafirma ese compromiso de entrega y lealtad. Mantenerse siempre vigilante permitirá que ninguna acción impropia se deslice, preservándose en pureza e integridad en la relación con el Eterno, mostrando una sensatez que es capaz de separar lo que edifica, de aquello que destruye.

La insensatez cobra espacio cuando disfrutando de la gracia del Señor se pretende caminar en ambigüedad, sentándose a la mesa de comunión y posteriormente tomando asiento en la mesa de la lujuria. Disfrutar del pan y del vino, de la comunión es un verdadero privilegio, menoscabarlo o mancharlo con acciones indignas de un hijo de Dios, no pueden ser la tónica de un discípulo.

Aprender siempre será desafiante, mostrando la disposición a recibir el consejo, guardar la instrucción, mostrando que la interiorización de los valores de fe, deben nutrirse de los ejemplos. Seguir las huellas de quienes nos guiaron es valioso y evitar las huellas de quienes no supieron valorar la enseñanza será vital, para quienes escogiendo el camino de la fe, desean alcanzar la meta.

La humildad y la sensatez son claves, determinantes en la consecución de los resultados, reconciendo que como seres humanos luchamos con una naturaleza que siempre buscará satisfacer sus deseos. Aceptar esta verdad permitirá que mi dependencia del Señor sea permanente, disponiendo mis oídos a escuchar su voz, mi mente a guardar su palabra y mi corazón para serle fiel.

Define el enfoque
Aprender por los ejemplos de otros es sabio, prudente, necesario, apreciando la oportunidad que nos brinda la vida de sacar lecciones sin un alto costo. Tristemente esta opción no siempre es apreciada, despreciando estas experiencias como un mecanismo válido para la enseñanza, donde el aporte preventivo es fundamental para evitar dolores innecesarios.

Vivirlos siempre será un acto de locura, insensatez, donde la ambigüedad de querer caminar con el Señor, manteniendo un estilo de vida impropio, resquebraja la coexión que la nueva vida, propuesta y promesa del Maestro, busca alcanzar en los discípulos. Sensatez es necesario, quien elegir este camino debe asumirlo con toda la seriedad y responsabilidad que amerita, honrando al Señor en todo los actos de su vida.

Conservar la humildad para aprender es fundamental, cultivando ese corazón dispuesto a recibir consejo, aceptar la exhortación, asimilar la instrucción, considerándose a sí mismo como un hombre necesitado del poder y la gracia del Señor. Mirarse con cordura evitará los triunfalismos que lentamente van perdiendo esa actitud de siervos, indispensables para quienes desean conservarse puros y con un corazón sensato, obediente, receptivo al actuar del Eterno.

Tu rol en el cuadro

Considere las siguientes preguntas, reflexione en cada una de ellas y responda con honestidad.

1.- Si aprender de las experiencias de otros es determinante. Al pensar en tu aprendizaje ¿con qué frecuencia lo has hecho?

2.- ¿Qué lecciones te han dejado las experiencias de otros en tu caminar de fe?

3.- Has vivido la ambigüedad de caminar con el Señor y conservar patrones de conducta que no lo glorifican ¿cuáles han sido las consecuencias?

4.- La humildad es determinante para el aprendizaje. En tu caminar, ¿cómo se ha demostrado?

5.- Pensar que uno nunca pasará por una experiencia nos torna indolentes, crueles, estableciendo juicios que luego también los enfrentamos ¿qué lecciones deja esa conducta?

6.- Participar de la mesa de comunión es un privilegio, una gracia inmerecida, donde nuestro proceder debe mostrar nuestra comunión y dependencia diaria del Señor. Al ser invitado cada mes a participar ¿a qué estas siendo desafiado?

Acción a realizar
Obtén sabias lecciones, de los errores de otros, aprende.