Camina en el Perfeccionamiento, prosigue, no te detengas. – Pst. Parrish Jácome

Texto: Filipenses 3: 12

El Gran Panorama

Las normas que garanticen la calidad en los productos o servicios, pasaron de regulaciones que evalúa el producto final, a las evaluaciones o ajustes que en el proceso deben realizarse. Un cambio que entendió la dinámica que todo proceso enfrenta, cuando se trabaja con variables que necesitan ser consideradas y monitoreadas.

Los denominados sistemas ISO fueron también experimentando cambios, ajustándose a variantes que en la experimentación, en el camino, se fueron detectando. Una visión de mejoramiento continuo fue incorporándose, reconociendo la fuerza que tiene el mercado, el consumidor, para estimular innovaciones que afectan de forma sensible el proceso, buscando su perfeccionamiento.

La innovación como un aspecto fundamental del perfeccionamiento, abre ese espacio necesario a la creatividad, al cuestionamiento, a rehacer lo que en su momento se consideró inalterable, mostrando una realidad incuestionable, todo sigue evolucionando. La ciencia, la tecnología, la industria, los servicios, han logrado entender que no existe perfeccionamiento sin innovación, no existe innovación sin apertura al cambio.

La experiencia de la fe en muchos sentidos ha buscado distanciarse de estos argumentos, considerando que esta realidad no la incluye, generando una paralela, donde el criterio de que las leyes naturales o principios universales pueden ser desconocidos impulsa esa actitud de escape. En este contexto el perfeccionamiento es visto como humano, esfuerzo de quienes no entienden que la naturaleza de la fe, olvidando que la misma se cristaliza en realidades concretas de esta existencia.

El perfeccionamiento cristiano no puede eludir la participación del hombre, donde su elección, disposición, sometimiento al consejo e instrucción de la palabra, posibilita en el camino este progreso tan necesario. Reconocer que esta obra es impulsada por el creador, quien la orienta, sustenta y realiza, es gravitante para no mirarla como una acción de esfuerzo humano, sino responde a un proyecto divino, donde la vida plena es el gran objetivo.

El texto no es pretexto.

El perfeccionamiento no puede estar ajeno a la vida de fe, su presencia, realidad, pertinencia, la encontramos en diferentes momentos de la vida y ministerio de la iglesia. Entender sus desafíos y asumir sus demandas, son aspectos incuestionables para quienes han decidido seguir a Jesús en el ejercicio cotidiano, donde las circunstancias inesperadas estarán empujándonos a evidenciar de forma concreta nuestras convicciones.

Caminar en el perfeccionamiento implica determinación, valentía, reconociendo nuestra incapacidad de hacerlo por nuestros propios medios, donde todo esfuerzo humano sentirá la imposibilidad de generar transformaciones que sólo son posibles por la acción poderosa del Espíritu Santo. Aceptar esta verdad no implica desentenderse de la responsabilidad que cada discípulo posee para que pueda alcanzarse, disponiendo su voluntad para emprender el consejo e instrucción de la palabra.

Pablo estable esta marca en su ministerio, invirtiendo tiempo para acompañar a quienes habían tomado la decisión de seguir al Maestro. Sus cartas con diferentes enfoques al ser dirigidas a comunidades en particular, procuran rescatar elementos comunes, aquellos que en cualquier circunstancia, serán vitales para que los discípulos tengan en claro su compromiso para avanzar en el conocimiento del Eterno y de sus propósitos.

Filipenses es una comunidad dispuesta, sensible a la voz del Señor, presta a dejarse moldear en este camino del perfeccionamiento. Afirmar estas huellas es determinante, valioso, para quienes en medio de las dificultades, deben estar seguros que lo acontecido, sea bueno o no, cumple un rol pedagógico, educativo, capaz de ir formando el carácter de Jesucristo en nosotros.

Pablo lo afirma en su oración, sus palabras son categóricas, no dejan duda alguna, señalando que la participación directa del creador en este peregrinaje tiene un objetivo, una razón de ser. Perfeccionar lo que se inició es la decisión del Señor, utilizando todos los recursos, instrumentos, circunstancias, vivencias, mostrando que este camino es permanente, por su parte, no tiene pausas, menos aún, abandonos.

Los instrumentos que el Señor utiliza también son divisibles, proporcionando esas pautas necesarias para no perder el rumbo, convirtiéndose en esos indicadores que afirman o cuestionan la dirección que se está tomando. Reconocerlas es determinante para no desviarse o entretenerse, vinculándose en relaciones que no aportan, ni influyen, en el camino del perfeccionamiento.

El apóstol destaca la gracia como el aporte distintivo, relevante en este camino, sin su presencia sería imposible avanzar, dejando atrás aquellas equivocaciones, malas decisiones, pecados, que con frecuencia buscan detenernos y desanimarnos. La gracia nos garantiza la bondad, misericordia de nuestro Dios, siempre presto a brindarnos una nueva oportunidad.

El perfeccionamiento como un camino, abre el espacio a ese encuentro diario, donde nada está escrito, todo está generándose, brindándose oportunidades permanentes para que el crecimiento se produzca. La fuente que inspira y sustenta siempre será el amor, empujando e impulsando, animando y fortaleciendo, preservando una relación sana con el creador, donde la espiritualidad se cultiva en función de los valores del reino.

El amor lejos de ser un sentimiento dependiente de las emociones, se transforma en la fuerza que mantiene la llama encendida para que este perfeccionamiento se vaya provocando. El impacto de provocará en todas las esferas, produciendo un crecimiento armónico, integral, donde el intelecto y la voluntad, la razón y el espíritu, se ven como compañeros, no como oponentes.

Pablo señala que la Gracia y el Amor son indispensables en este camino, donde la óptica frente a las adversidades, dolores, pruebas, cambiara de forma categórica, asumiendo estas experiencias como beneficiosas para el crecimiento personal y también de la comunidad. el apóstol reconoce su tiempo en la cárcel como beneficioso, no hay queja, no hay lamento, existe la convicción que aportó en su perfeccionamiento y el de otros.

La buena obra que el Señor comenzó es el foco, todo está mediado por este trabajo, afectando de forma sensible la forma de ver, entender, asimilar las circunstancias. Un cambio determinante que aleja el

resentimiento, la amargura, emociones tóxicas que centran su atención en el problema e imposibilitan divisar y reconocer el accionar innegable del Señor en estos momentos.

Pablo despliegue las pautas a partir de este tronco principal, gracia y amor, quien los experimenta, valora, no tendrá dificultad en manifestar las decisiones que las evidencian en los momentos requeridos. El evangelio expresión concreta de esta gracia y amor, enseñara que este perfeccionamiento demandará acciones donde la manifestación del Cristo resucitado en nosotros sean visibles a todos y en todo.

El perfeccionamiento como un camino destaca la necesidad de abandonar los triunfalismos, aunque estamos en Cristo seguimos peleando con el pecado, en una lucha diaria que no da tregua. Saber que no hemos alcanzado este perfeccionamiento todavía, impulsa la convicción que el trabajo comenzado por el Señor todavía no ha sido terminado, siendo así, nuestra responsabilidad no puede eludirse.

Avanzar en este camino, escuchando el consejo, transitando con alegría, superando las experiencias dolorosas del pasado, son fundamentales para no detenerse. Pablo entiende esta dinámica en su vida, donde el crecimiento alcanzado de su parte es notorio, sin embargo, sigue reconociéndose como un caminante más en esta senda del perfeccionamiento.

Extenderse a lo que está adelante es situar su mirada en lo que trasciende, influye, impacta, dejando atrás aquellas anclas que pretenden mantenerlo inmóvil o satisfecho con lo alcanzado. Esa sed por el Señor, esa búsqueda incesante de su presencia, esa comunión con la palabra, son imprescindibles para seguir caminando, avanzando, convencido que la meta nos está esperando.

Prosigue, continúa dando pasos sin detenerte, siguiendo las pautas que con determinación nos han sido dadas para no pasarlas por alto. Gracia y amor, manifestas en el evangelio, enseñarán que la humillación, renuncia, aligeran el peso, permitiendo que la carrera que tenemos por delante la podamos transitar con alegría y con propósito.

Los ejemplos son gravitantes en el perfeccionamiento, ayudándonos a considerar vidas de quienes caminaron con gracia y amor, enfrentando adversidades y dolores, sin detenerse. El maestro y los auténticos discípulos siempre jugarán este papel, alentando, inspirando, presetando un camino que se alimenta de la palabra y de la vida, de la gracia y de la fe, del presente y del mañana. Un camino inconcluso donde el perfeccionamiento se va gestando en cada momento y en cada circunstancia.

Define el enfoque

La metáfora de la vida cristiana como un camino, una carrera, invita a quienes abrazamos la fe en Cristo a mirarnos siempre en ese espejo. Avanzar sin detenerse es la manifestación óptima, capaz de evidenciar el crecimiento alcanzado, cuando las pruebas, sinsabores, éxitos o fracasos, son el mejor termómetro para seguir evidenciando la lucha interna que nunca se acaba.

Reconocer que el perfeccionamiento es necesario, indispensable, abre espacio para la inquietud, diálogo, ensayo, decisiones firmes, donde los valores del reino van mediando las diferentes opciones que siempre buscarán ganar espacio. La convicción que esta iniciativa nace en el corazón del Señor, comenzando en nosotros la buena obra, nos anima a responder, participar, disponiéndonos a ese accionar que trabaja en cada una de nuestras áreas y esferas de relación.

La buena obra que fue iniciada en nosotros debe seguir avanzando, rompiendo ese estado conformista, cómodo, incapaz de divisar con alegría y espectativa los planes y propósitos del Señor. Seguir las pistas que el evangelio nos presenta es vital para caminar en el perfeccionamiento con esa gracia y amor, indispensables para que reflejar nuevas actitudes, consistentes con la transformación que sólo es posible en Jesucristo.

Tu rol en el cuadro

Considere las siguientes preguntas, reflexione en cada una de ellas y responda con honestidad.

1.- De que manera el transfondo nuestro influye o afecta a nuestro perfeccionamiento cristiano?

2.- Si en sus tradiciones, prácticas o hábitos pasados, existieron vivencias contrarias a los valores del Reino; De que forma ha batallado para que no continúen?

3.- Proyectar el futuro es perfeccionarse; Cuenta con un plan para hacerlo de forma diaria en sus diferentes áreas de vida?

4.- Si ser como Cristo es la meta del perfeccionamiento cristiano; Como esta trabajando para que su carácter se reproduzca en su vida?

5.- Gracia y amor en el evangelio son las pautas que Pablo nos proporciona en el perece cionamiento cristiano, siendo así; Cual ha sido su impacto e influencia en su vida?

6.- el perfeccionamiento cristiano implica un compromiso diario; A qué se compromete en este año 2016?

Acción a realizar

Conserva el paso, no te detengas en tu perfeccionamiento.