Castigo a la prevención

La observación enérgica que el presidente de la República, Rafael Correa, realizara unos días atrás a los directivos del hospital Dr. Teodoro Maldonado Carbo, puso en evidencia lo que para muchos no era desconocido. El caos que sufren los afiliados al IESS cuando buscan ser atendidos por diversas situaciones de salud en poco ha mejorado.

El remezón trajo consecuencias de inmediatas, varios de los funcionarios principales fueron removidos, generando un ambiente de zozobra a quienes continúan en sus diversas funciones. Los requerimientos de personal comenzaron a publicarse por diferentes medios masivos para cubrir un déficit en personal médico, enfermería, personal de apoyo.

Las auditorías que se levantaron de inmediato, comenzaron a revelar situaciones penosas, ineficiencias que muestran el poco interés y compromiso por mejorar el servicio, a quienes mensualmente entregan sus recursos para recibir beneficios de calidad en la parte médica.

La ineficiencia no viene sola, produce un descalabro en otras áreas, basta observar las planillas que el IESS ha tenido que pagar o está adeudando a las clínicas privadas para darnos cuenta de la problemática. Tomar correctivos en el camino es necesario, pero riesgoso, muchas veces la medicina será más nociva que la enfermedad, causando sesgos e injusticias.

Las nuevas disposiciones del IESSS, en su regulación 317 establece que si una persona tiene seguro privado y es atendido por emergencia en sus dependencias, este servicio será facturado. La normativa asume que todos quienes tienen este tipo de previsión, cuentan con los recursos para enfrentar el costo del deducible que en este caso deberá enfrentar.

La decisión es un a castigo a quienes realizando un esfuerzo en su economía buscan contar con un seguro privado para contrarrestar las ineficiencias de un servicio que recibiendo el aporte mensual de los afiliados no cumple su papel. Tristemente la cuerda se rompe por el lado más débil, en este caso quienes buscando una garantía para cuando ocurran sus emergencias médicas, no podrán acceder a lo que por ley se les debe otorgar por estar aportando.

La regulación llevará a muchos afiliados a reconsiderar la necesidad de contar con un seguro privado, si en el momento de llegar a la emergencia del hospital del IESS deberá declarar la existencia de su seguro privado, para que sea este, quien cubra su atención, con ello, sea el afiliado quien pague el deducible. Avizora masivas deserciones de personas que con esfuerzo o por iniciativas de sus empresas fueron asegurados de forma privada. La realidad es que la medicina será más dañina que la enfermedad, de eso, no tengo la menor duda.

Parrish Jácome