DIOS honra nuestras decisiones, sé FIEL en tus ACCIONES

Texto: Daniel 1:1 :21

El Gran Panorama

Muchos de nosotros cuando escuchamos la historia de los grandes hombres de Dios, nos decimos “yo quiero ser como ellos”; pero, ¿nos preguntamos cómo lo lograron? Es por eso que vamos a analizar juntos la situación de uno de estos grandes siervos que marcaron la historia e dejaron huella. Esta es la historia de Daniel.

INTRODUCCIÓN

Cuando nos alejamos de la protección divina quedamos a merced de las consecuencias.

Daniel 1:1-4 El contexto histórico en que se desarrolla esta historia es bien interesante. El imperio más poderoso de la época incursionó en el territorio israelí, y tomando posesión de él, llevó consigo los utensilios más hermosos del templo de Jerusalén y también algunos prisioneros.

¿Abandonó Dios a su pueblo? La realidad es lo contrario; fue el pueblo de Israel el que abandonó a Dios y sus caminos. El registro bíblico muestra que Joacím (rey de Judea) “hizo lo malo ante los ojos de Jehová” (2 Crónicas 36: 5). Todo este acontecimiento ya había sido profetizado también por el profeta Jeremías (Jeremías 25: 1), y lo que estaban pasando era consecuencias de su desobediencia.

Dios ya les había advertido que no tenían que hacer alianza con los moradores de la tierra que iban a poseerla (Exodo 34:12)

Sus malas decisiones determinaron sus acciones. DIOS Honra Nuestras decisiones, Sé FIEL en tus ACCIONES

El Texto No es un Pretexto

Daniel 1:5-6 Daniel y sus amigos estaban dentro del grupo de deportados de su nación original, teniendo solamente 16 años, fue escogido para estar en el palacio del rey, estos habían sido instruidos por sus padres y capacitados para que decidieran entregar sus vidas en total servicio a Dios.

Ellos eran:

• Hijos del pueblo de Dios.

• De familias reales.

• De familias distinguidas.

• Sin defectos físicos.

• De buen parecer.

• Cultos e inteligentes.

• Entendidos en todos los campos del saber.

• Idóneos para servir en el palacio real.

Daniel 1:7 Algo también a lo que fueron sometidos estos jóvenes fue a que le quitaran su identidad al cambiarles sus nombres. Antiguamente los nombres tenían su significado y para los judíos, en especial, tenían que ver con su Dios. • “Daniel” quiere decir “Dios es mi juez”. Ahora recibe el nombre de “Belsasar” cuyo significado era “Bel (Marduk) preserva su vida”. El nuevo nombre pretendía cambiarle su religión y su Dios. Sus tres amigos sufrieron el mismo destino: • A Ananías, cuyo nombre significaba “Gracia de Dios”, lo nombraron “Sadrac” que quiere decir “Orden de Acu, dios de la luna”; • Misael (“Quién es como Dios”) le colocaron el nombre pagano de “Mesac” (“Quién es como Acu”); • Azarías, cuyo nombre significaba “YHWH (Dios) ha ayudado”, le nombraron “Abed-nego” (“Siervo de Nego, dios de la sabiduría”). Les cambiaron sus nombres pero no su corazón. A partir de aquí veremos a Daniel, que para salir adelante sin comprometer su fe, tuvo que seguir 5 principios para lograr el éxito:

1) DECISIÓN (Daniel 1:8 -14) Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida y el vino del rey, además pidió que no se le obligase a contaminarse.

2) DETERMINACIÓN ¿Por qué Daniel propuso en su corazón no comer la comida del rey? Porque esa comida era dedicada y sacrificada a los ídolos y a dioses que Daniel y sus amigos no seguían ni servían, tenían una determinación y firme convicción a quien servían y a quien seguían. ¿Cuántas cosas hay hoy a nuestro alrededor que contaminan nuestras convicciones o nuestra simple relación con Dios? “Dios honra a quien primeramente lo honra a Él”

¿Por qué Daniel y sus amigos prefirieron declinar ese alto honor?

Pueden considerarse tres razones:

• Primero, ellos estaban acostumbrados a una alimentación sana, (Kosher) según la orden de Dios en su Palabra.

• Otra razón pudo ser que no comían alimentos ofrecidos a los ídolos; Sin embargo, aunque las razones anteriores eran válidas, parece entenderse que el énfasis estaba en la tercera razón: No deseaban someterse al mantenimiento del rey como si fuera un dios. Por supuesto, no dejaron de ser prudentes; un error podía costarles la vida.

Pidieron al jefe de los eunucos que les pusiese a prueba por diez días, dándoles de comer legumbres, y agua por bebida. El ejemplo de Daniel y sus compañeros es digno de imitar: Estaban cautivos pero no sometidos; eran esclavos pero permanecían libres. Uno puede estar rodeado de condiciones adversas y sin embargo conservar la paz interior y la fidelidad a Dios y su verdad. Para que la decisión valga hay que tomar una determinación de mantener la decisión a pesar de la situación.

Los inconstantes nunca coronan sus aspiraciones (Santiago 1:8); tampoco los que se adecuan a la situación. Nosotros tenemos que ser termostatos no termómetros. Daniel determinó en su corazón no contaminarse, no conformarse. (Romanos 12:2; Job.22:28).

3) DISCIPLINA (Daniel 1:11-14) Daniel tuvo que hacer una serie de pasos para lograr su objetivo; tenía que decir no a cosas que comprometían su integridad y su relación con su Dios, pero también tenía que decir si a todo lo que le edificaba, entre ellas el idioma, las matemáticas, etc Oraba tres veces al día, era estricto en su alimentación y en el cuidado de su mente, cuerpo y espíritu. Lo destacable es que Daniel estaba lejos de sus padres, de sus líderes religiosos, y optó por una AUTODISCIPLINA, que tiene mejor resultado porque sale de adentro afuera; se hace por convicción no por conveniencia ni por temor. 2 Timoteo 1:7-9.

4) DESEO La actitud de Daniel es digna de imitar; todo hijo de Dios debe mantenerla hoy en dia. No debemos declinar ante toda presión o corriente de este siglo; ese deseo de leer la Biblia, orar, hablar a otros de Jesus, nos lleva a agradar Dios y honrarlo. ¿Tiene usted este deseo? Recuerde : Daniel tuvo un verdadero deseo de agradar a Dios y honrarlo.

5) DEPENDENCIA (Daniel 1:15 – 17) Sirve con excelencia a la sociedad, sin dejar de ser un buen hijo de Dios. En todo su caminar Daniel demuestra una profunda dependencia de Dios: ÉL ocupaba el primer lugar de su vida; así como José, que estaba con Jehová, y Abraham, que vivía delante de Jehová, Daniel vivía con Dios y todo lo que hacía era para agradarlo y honrarlo, por eso Dios le dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias, entendimiento en toda visión y sueños (Daniel 1:17), y cuando se presentó ante el rey Nabucodonozor, éste le halló diez veces mejor que el resto. (Daniel 1:20). La mentalidad babilónica es: “Yo soy, y no hay otra fuera de mí”.

CONCLUSIÓN

Ha oído estas frases: “allí donde fueres, haz lo que vieres.” El cristiano cómodo no desea ser como aquellos salmones de Alaska que luchan contra corriente para depositar los huevos donde ellos nacieron. Los cristianos cómodos nadan CON la corriente, o mejor, FLOTAN SIN MOVERSE. ¡Es mucho más fácil ser como todos los demás! La vida de Daniel es una vida inspiradora, especialmente para la presente generación. Él fue un verdadero salmón: nadó a contracorriente, siguió los pasos que le llevaron al éxito en toda las áreas. Él nos demuestra que podemos ser brillantes hombres de la sociedad, sin hacer que nuestra integridad quede comprometida, y sin dejar de servir a Dios.

Preguntas para reflexionar:

La mentalidad babilónica es: “Yo soy, y no hay otra fuera de mí”. ¿Hay algún rasgo de esta mentalidad en tu vida?

¿Qué necesita una persona hacer en su vida para practicar integridad? Lee Daniel 1:8

Sin dar detalles que te puedan incomodar, ¿cómo ha intentado Satanás llevarte a cautividad de nuevo?

A la luz de lo que escuchamos en mensaje de hoy: ¿Estás viviendo en una cautividad amigable?

¿Qué pasos vas a tomar para salir de ella? Memoriza el versículo de 1 Corintios 6:12 – “Todo me está permitido, pero no todo es para mi bien. Todo me está permitido, pero no dejaré que nada me domine”