Es una elección, escoge, se Perfecto – Ps. Parrish Jácome

Texto: Mateo 19: 21

El gran panorama

El Instituto Centroamericano de Administración de Empresas INCAE, desarrolló hace unos pocos años un programa formativo para empresas familiares, con el fin de proveer herramientas para una sucesión exitosa. Investigaciones en América Latina, habían mostrado que estos negocios no superaban la barrera de las tres generaciones, feneciendo luego de un esfuerzo tesonero de sus fundadores.

Las causales para la quiebra de muchos empresas familiares fueron múltiples, destacándose el desinterés y falta de compromiso de las generaciones que heredan el negocio, manifiesto en las pugnas de poder que en muchas ocasiones se originan. Los intereses personales terminan sepultando el crecimiento, volcando su atención a otros aspectos que no tienen nada que ver con la actividad establecida.

El amor por levantar el negocio, motor de los fundadores, fue perdiéndose con el pasar del tiempo, las siguientes generaciones no tienen esos mismos sentimientos, las experiencias de entrega, sacrificio, no han sido parte de sus vivencias, generándose una brecha bien marcada. Una realidad que se evidencia cuando se deben tomar decisiones, manifestándose esta incongruencia, donde el apego a la empresa no existe, convirtiéndose exclusivamente en una forma de sustento y perpetuación.

Las escrituras presentan con fuerza el amor como el motor fundamental que moviliza a un creyente, cuando este amor no existe, las demandas que el evangelio presenta serán imposibles de alcanzarse, evidenciando la inconstancia entre una praxis religiosa y las motivaciones internas. Los intereses de participar en los espacios de fe pueden ser tan diversos, donde el momento de la verdad siempre se producirá cuando la renuncia o el sacrificio debe manifestarse.

El perfeccionamiento cristiano siempre se producirá desde ese ámbito, entendiendo que nada puede anteponerse al amor que como discípulos debemos tener y manifestar por nuestro Señor, pretender afirmar, fortalecer, desarrollar la fe, sin esta verdad, resulta imposible. Al final este camino es de elección, decisiones firmes, donde la ambigüedad no tiene espacio, se requiere de firmeza y determinación para entregar el control de todas las áreas de la vida al creador.

El texto no es pretexto.

El encuentro de Jesús con el joven rico atrapa la atención de los discípulos, el giro de la conversación, la respuesta del joven, sorprende a quienes considerarían a este hombre como un candidato incuestionable para entrar en el reino. Dilucidar las razones sería motivo de un diálogo con el maestro, donde verdades incuestionables se presentarían para aclarar la inquietud.

La escena tampoco paso inadvertida para los evangelistas, Mateo, Marcos y Lucas, reseñan este episodio como un momento digno de ser recordado. Cada uno desde su óptica, estilo, rescata esta conversación fluida, amena, amistosa, mostrando la interrogante sincera de un hombre que cultivando su espiritualidad mediante sus tradiciones, estaba inquieto sobre el camino a la eternidad.

En el evangelio de Mateo se situa este diálogo como una experiencia que se produce en las regiones de Judea, al otro lado del río Jordán, donde el maestro desarrolló gran parte de su ministerio. Los cuadros que se producen son intensos, están marcados por la frontalidad, transparencia, al final, Jesús sabe que tiene poco tiempo y debe aprovecharlos al máximo, animando y confrontando, desafiando y empoderando.

El diálogo se establece con respeto, el joven reconoce que Jesús no era un charlatán, su influencia en ese tiempo era incuestionable en la región. Llamarle Maestro ya era un cumplido, unir a esa declaración el adjetivo bueno, pone de manifiesto la convicción que tenía este joven sobre el Galileo, evidenciándola en las preguntas que va a formular.

Las preguntas sobre la vida eterna vienen de inmediato, obviarlas, pasarlas por alto, es inadmisible, es la preocupación de quien ha cuidado su reputación, al punto de ser distinguido, admirado. Lejos de ensoberbecerse, manifiesta con sencillez las prácticas a las que se ha dedicado, fortaleciendo una conducta que no levanta sospechas de un joven temeroso de sus creencias.

El Maestro asume las palabras con inquietud, existe el deseo de conocer mas de cerca, a quien le deja ese sabor de temor reverente, una experiencia no tan común entre los encuentros que se han producido. La acción del Señor es sabia, levanta preguntas, coloca al joven en esa necesaria reflexión, donde lo que se dice, necesita encontrar fundamentos y claros asideros.

La repuesta que el joven buscaba llegará, entretejida con una declaración donde el joven necesita entender que si el maestro es bueno, la única forma de serlo es porque viene del Eterno, ya que bueno sólo Dios. Guardar los mandamientos es la orientación que recibe, la llave que abrirá un espacio para estar cerca de esa vida eterna, esa vida plena, donde la muerte no tendrá autoridad.

La inquietud produce una repregunta, necesaria para certificar cuan cerca o lejos se encuentra de cumplir esta demanda. Los mandamientos van llegando, uno a uno, van siendo mencionados por el Maestro, ante la atenta mirada de quien está realizando un examen interno de inmediato, verificando si estas prácticas se han provocado en su vida, al punto de sentirse libre de algún cuestionamiento.

La respuesta no tardó mucho, pareciera que el repaso interior fue sin problema, certificando que la formación ética, moral, religiosa, había cumplido su objetivo, formando a un joven con muy altos principios. Si esa era la puerta para la vida eterna, había que celebrar, gozarse, sin embargo, el joven no tenía paz, tranquilidad, reconocer que había guardado los mandamientos no le daba seguridad.

La convicción de que algo faltaba lo agobiaba, a pesar de haber honrado los mandamientos desde temprana edad, en su interior no encontraba esa certeza que alcanzaría la vida eterna. Perder la oprtunidad para descifrar lo que está faltando sería inadmisible, quien puede proporcionar la respuesta está, Jesús, el Maestro bueno, es quien podría decirlo, nadie mas tendría esa capacidad.

Valientemente se pregunta, encontrando en la respuesta un desafío, posible de considerar en quienes han decidido guardarse, como este joven lo había hecho. “Si quieres ser perfecto” Jesús deja claro que este camino no es impuesto, es electivo, hay que decidir transitar por esta senda, por cuanto, la demanda pondrá a prueba no el ámbito moral, ético, religioso, confrontará lo que en el interior ocupa el primer lugar.

“Anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” Palabras que no se esperaban recibir, suenan con fuerza en el interior, golpeado con fuerza las emociones, seguramente no se esperaba una demanda tan contundente. Seguir a Jesús sin la seguridad que producen los bienes materiales no es fácil, contar con ellos, va generando un apego que se torna muy complejo de romper.

La tristeza del joven por la respuesta de Jesús fue evidente, no existen más preguntas, las palabras del Maestro habían confrontado su verdadera amor, aquel que no se quería abandonar, entregar, renunciar. Los mandamientos se habían guardado, todos sin excepción, mostrando la preocupación por lo exterior, sin embargo, el corazón no se había guardado, entregándolo al control total y completo de las riquezas.

Jesús no desaprovecha la oportunidad para establecer una sentencia, donde los actores principales son los ricos. La entrada en el reino de los cielos para un rico no será sencilla, el amor que poseen al dinero, a las riquezas, será el impedimento para entregar el control de sus vidas al Señor. La certeza de esta afirmación lleva al Maestro a levantar una analogía que da por posible algo que consideran poco probable a que un rico entré en el reino de los cielos.

Los discípulos por su parte no logran atinar quien finalmente entrará al reino de los cielos, si una persona que se ha distinguido por cumplir los mandamientos, no logra calificar, el camino es cuesta arriba. La respuesta de Jesús, retorna la mirada a quien finalmente es el hacedor de la salvación, el Eterno, sólo él puede tornar lo imposible en posible.

El perfeccionamiento es una elección, donde el móvil siempre será el amor, engañarse al pensar que quien cumple las normas, los ritos, estará dispuesto a entregar lo mas preciado al Señor, impide reconocer una verdad incuestionable, hay que perder para ganar. Las pérdidas terminarán siendo ganancias, espacios para el crecimiento personal, donde lo impensado cobrará forma, mostrando que el Señor honrará a quienes decidieron honrarlo.

La elección enfrentará grandes desafíos, pondrá a prueba el verdadero amor, mostrando el lugar, papel, espacio, que el creador tiene en la vida. El perfeccionamiento irá confrontado sentimientos, deseos, anhelos, enseñándonos a depender del Eterno, en ese caminar donde nada se esconde, se transparenta, en esa lucha diaria que va puliendo y tallando nuestro ser interior.

Define el enfoque

La perfección no se alcanza por caminar en una religión, quienes abrazan esta perspectiva se engañan, asimilando en sus prácticas ritos, normativas, actitudes piadosas, que generaron un cambio aparente, de forma, sin tocar, ni afectar, el corazón. La verdad saldrá a la luz cuando las circunstancias ponen a prueba los auténticos valores, recibiéndose respuestas asombrosas, impensadas, por parte de quienes declararon haber recibido y abrazado el evangelio.

La entrega, el sacrificio, la renuncia, necesaria en el camino del perfeccionamiento, será posible cuando hay amor, aquel amor que nada esconde, todo evidencia, dispuesto a colocar su vida, sin reserva alguna en manos del Señor. Elegir transitar por el perfeccionamiento, consciente de que este camino nunca será sencillo, permitirá que nuestra voluntad permanezca firme, convencido que seguir la dirección del Eterno en su palabra, siempre será lo correcto.

Reconocer que el perfeccionamiento debe ser siempre una elección, sincera, honesta,libre, permitirá sobrellevar los momentos adversos como parte fundamental de este camino, donde los valores del reino irán moldeando el nuevo hombre interior, aquel que en todo glorifica al Señor. El camino de este perfeccionamiento debe asumirse como una decisión de vida, dispuesto a morir, renunciar, sacrificar, para que la obra completa del Señor se produzca de forma plena.

Tu rol en el cuadro

Considera las siguientes preguntas, reflexiona en cada una de ellas y responde con honestidad.

1.- Si el perfeccionamiento es una elección; Qué necesito tener claro al momento de elegir este camino?

2.- La elección del perfeccionamiento implicará renuncias o sacrificios; Al meditar en ello podrias señalarlos?

3.- Cual es el área de tu vida que te cuesta entregar?

4.- Si el amor es el motor para entregar lo mas valioso; Es tu amor capaz de entregar lo que el Señor te pida?

5.- En tu vida es el amor a las riquezas un obstáculo para entregarle por completo el control al Señor?

6.- Cuales son las decisiones a las que estas siendo desafiado para caminar en este año en el perfeccionamiento?

Acción a realizar

Escoge sin temor, camina en el perfeccionamiento.