Independiente del Valle, esfuerzo, entrega, generosidad

Ecuador es un país futbolizado, las tristezas, preocupaciones, sinsabores, tienden a olvidarse cuando los amantes del fútbol nos ponemos frente a un televisor o cuando asistimos al estadio. El doloroso terremoto de hace tres meses que llenó de dolor a nuestra nación fue quedando atrás, envolviendo a los ecuatorianos en las faenas diarias, donde la participación de un equipo de nuestra capital, fue destacándose en las diferentes etapas del principal certamen del continente, hasta llegar a la final.

Los pronósticos no lo consideraban, su llegada al torneo fue por repechaje, una opción que se les brinda a los equipos mejor puntuados de sus países, que nos clasifican de forma directa. En esta etapa Independiente alcanza su clasificación prácticamente de forma milagrosa, en los últimos minutos, al errar un penal el jugador del Boca Juniors.

El paso en la primera etapa no fue sencillo, enfrentó a equipos importantes del continente, llegando a la fase donde la eliminación directa se iba produciendo, quedaron atrás clubes de gran trayectoria, mostrando el hambre de gloria que estos jugadores tenían. Llegó el terremoto, los corazones desconsolados de los ecuatorianos no podía pensar en otra cosa, el campeonato nacional es suspendido dos semanas, mientras que las competiciones internacionales no se detienen.

Independiente, mostró que el deporte no solo trae alegrías, también puede generar solidaridad, respondiendo con disposición, solicitud y profunda generosidad a los damnificados. La taquilla completa del partido con Toluca fue entregada, posteriormente con River Plate, Boca Júniors, ofreciendo la última recaudación del partido final de la Copa Libertadores.

El equipo de una localidad pequeña, conocida por su arte culinario, se coloca en lo más alto de la cima, luego de cinco años de transitar por la primera división. Algunos catalogan este logro de sorpresa, para mí es el resultado de un trabajo serio, profesional, responsable, realizado de forma diaria en un complejo, que atiende a un grupo importante de niños que llegan a probarse y luego se ser seleccionados, no sólo son adiestrados en el deporte, permitiendo que su formación sea integral.

Una plantilla sencilla con un presupuesto de apenas cinco millones en el año, logra un paso a la final, dejando en el camino a grandes equipos del continente. Lecciones, aprendizajes, ejemplo, son las marcas distintivas, mostrando que nada es imposible cuando el esfuerzo y la entrega se realizan de forma diaria. Independientemente del resultado final, este equipo ganó, obtuvo el respeto, admiración y buenos réditos económicos de su trabajo.

La generosidad es un capítulo aparte, determinante para un país donde los egoísmos y mezquindades nos han separado, dividido, generando brechas insalvables. El principio eterno se cumplió, este equipo sembró generosamente y el resultado fue también generoso. Esperamos de corazón que levante el trofeo máximo de clubes del continente, un pequeño nos ha mostrado la grandeza de su corazón.

Adelante Independiente, a dejarlo todo en la cancha.