Influye con tu vida, se sal, se luz – Ps. Jorge Rosado

Texto: Mateo 5: 13 -16

El Gran Panorama

Tengo aquí un salero y una linterna saben estos elementos nos dan un mensaje, sabemos que la sal sirve para dar sabor y así poder degustar, la linterna en cambio nos ayuda a buscar algo en medio de la oscuridad o guiarnos para buscar lo que queremos encontrar,

Esto me recuerda cuando Jesús deja claro lo que espera de todo aquel que quiera ser Su discípulo: tiene que marcar una verdadera diferencia en su mundo, no puede dejar que todo siga igual. Dice a Sus discípulos ‘sal de la tierra’ y ‘luz del mundo’, y cabe hacer notar que “Jesús no dice esto porque lo son: lo son porque Él lo ha dicho, porque los ha llamado y, una vez recibida su adhesión, los instaura en su misión de ‘sal y luz’.

Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús hace saber cuál es la misión y la razón de ser de una comunidad cristiana: ser sal.

En aquella época, la sal en trozos se colocaba como piso en los hornos para aumentar rápidamente su calor, y se mezclaba con estiércol para fabricar combustible. También servía como abono para las plantas.

La gente iba consumiendo la sal que el abastecedor dejaba en grandes bloques en la plaza pública. Al final lo que sobraba quedaba esparcido como polvo en tierra, y había perdido el gusto. “Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres”. Jesús evoca esta costumbre para aclarar a los discípulos y discípulas la misión que deben realizar.

 

  • Mi conducta debe ser como la Luz.

Ubiquemos la importancia de la luz en un tiempo en el que no había luz eléctrica ni abundancia de velas, veladoras, etc. Se tenían unas mortecinas lámparas de aceite que no alumbraban mucho, y si se apagaban, adiós, quedaba uno sumido en total oscuridad, pues afuera no había alumbrado público.

Las lámparas que se utilizaban en los hogares y en otros edificios normalmente se colocaban en un nicho en la pared o sobre una repisa que salía de una pared o de una columna. También se colgaban del techo por medio de una cuerda, y a veces se ponían sobre estantes hechos de barro, madera o metal. Tales lámparas iluminaban toda la habitación. (2Re 4:10; Mt 5:15; Mr 4:21.)

La comparación es obvia. Nadie enciende una lámpara para colocarla bajo un celemín. Una ciudad situada encima de un monte no consigue quedar escondida. La comunidad debe ser luz, debe iluminar. No debe temer que aparezca el bien que hace. No lo hace para que la vean, pero lo que hace es posible que se vea. La sal no existe para sí. La luz no existe para sí.

Y así ha de ser la comunidad:

  1. No puede quedarse encerrada en sí misma.
  2. “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

 

  • Mi influencia

Se hace sentir en toda la humanidad, aun entre aquellos que no aceptan las verdades del evangelio.

En este pasaje, Jesús utilizó la ilustración de la sal y de la luz para señalar el efecto que los creyentes tienen en el mundo.

La sal se usa con tres propósitos:

  • Purificar. Tanto los judíos como los romanos consideraban la sal de gran valor en la purificación. A los judíos les fue ordenado: “…no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal” (Levítico 2:13b).
  • Preservar. La sal evita que la carne se eche a perder. En sentido figurado, el creyente en Cristo hace sentir su influencia en la sociedad evitando así la corrupción y el decaimiento moral y espiritual.
  • Dar sabor. ¿Cómo sería la vida sin el sabor cristiano? Muchos rechazan el evangelio sin darse cuenta que es allí donde se encuentra sabor, sentido y propósito. Así pues, el creyente, a semejanza de la sal, puede animar al no creyente y llevarle a Cristo.

Cristo luego hace una amonestación severa: “Si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?” no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres”.

¿Cómo puede uno perder las propiedades de la sal en su vida espiritual? Por vivir de hecho o de actitud en contra de la enseñanza o voluntad de Dios.

¿Cuál es el resultado cuando la sal pierde su sabor? Espiritualmente la persona pierde el gozo de vivir. La sal se hace eficaz al penetrar en la comida, y así pierde su propia identidad.

Al final lo que sobraba quedaba esparcido como polvo en tierra, y había perdido el gusto. “Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres”. Jesús evoca esta costumbre para aclarar a los discípulos y la misión que deben realizar.

La luz sirve de varias maneras:

  • Alumbra la oscuridad. El mundo natural yace en oscuridad espiritual; es la voluntad de Dios que seamos una luz y por medio nuestro el mundo tenga esperanza
  • Sirve como guía. La decisión de cada persona influye en la vida de los demás. Si las decisiones del cristiano están de acuerdo con la luz de Jesucristo, esto se refleja en nuestra vida personal y así cumplimos nuestro propósito de ser una guía-
  • Descubre y advierte de los peligros. La influencia del cristiano, si él en verdad es luz en el mundo, sirve para destruir o rectificar los males que existen.

 

CONCLUSIÓN:

El cristianismo es la sal de la tierra, ¡difundiendo la esperanza del evangelio a todos los hombres! Los creyentes fieles son una gran bendición al mundo porque a través de ellos, ¡el mundo se sazona con el mensaje de la vida eterna! No solamente somos llamados a enseñar el evangelio, sino a vivir vidas dignas del evangelio (Col. 1:10).

¿Estas salado con la gracia y bondad del evangelio?

¿Fluyen a través de ti las bendiciones del evangelio en lo que dices y haces?

¿Se ve que Cristo vive en ti?

¿Eres la sal de la tierra?