La ruta de los gigantes, toda una atracción – Pst. Parrish Jácome

Las avenidas del suburbio oeste se han transformado en el mejor escenario para admirar los monigotes gigantes que se levantan para fin de año. Temáticas que evocan personajes de los cómics engalanan las calles, presentando diversos protagonistas de series o películas que se distinguieron por su éxito taquillero.

Los personajes de los vídeo-juegos de los años ochenta, Pacman, Donkey Kong y Q’ Bert, fueron también graficados en esta muestra de arte urbano, donde la caracterización está matizada por el tamaño de los muñecos. El trabajo laborioso demanda una preparación anticipada, donde el armazón es fundamental para sostener una estructura que generalmente superan varios metros de altura.

La exhibición permanece los primeros días del año, permitiendo a quienes no los han observado, llegar al lugar y fotografiar o simplemente mirarlos. El sábado 9 de Enero será el último día que permanecen en las calles, despidiéndose con un show artístico implementando hace varios años.

La Asociación de Pioneros Gigantes no queman sus monigotes, decisión que se tomó hace cinco años, por considerarlo peligroso para el barrio. Desarmarlos manteniendo ciertas partes intactas que luego son donadas o utilizadas para reciclaje, es la tónica que estos agremiados sostienen hace cinco años.

Artesanos creativos participan, invirtiendo diversos recursos que encuentran su mayor satisfacción cuando el monigote se encuentra levantado. Una creación que dura tan poco días en su exhibición, sin embargo, produce un beneplácito capaz de mantener intacta la llama para realizar este esfuerzo el año siguiente.

Todas las rutas tienen esa capacidad de mostrar la diversidad, natural, artesanal, turística, dando a conocer una atracción que invita a deleitarse. La tradición de los años viejos fue despertando esa habilidad, presta a recrear episodios de la vida cotidiana, en momentos memorables, donde la creatividad se manifiesta de forma contundente.

Esperar un año para apreciar la destreza de nuestros artesanos, es una espera que vale la pena realizar, levantando expectativas en quienes disfrutan todos los años de transitar por la ruta de los gigantes. La inversión de tiempo en estas obras son un oportunidad para que el talento siga levantándose, dejando consigo una señal inconfundible del arte urbano, callejero, que encuentra sus formas de expresarse.