“Llenos de esperanza, llenos de gozo” por el Pastor Parrish Jácome

Mensaje dominical del 16 de agosto de 2015

El gran panorama

Encontrar algo bueno en un lugar donde las señales por largo tiempo sólo han sido de violencia y muerte parecería una labor ilusa, fantasiosa, producto de ese idealismo capaz de ver algo positivo, en el contexto más perverso y deteriorado. Reconocer que ese camino es válido, imprescindible, necesario, es vital para quienes en medio de tantas situaciones complejas y dolorosas no logran divisar rasgo alguno de esperanza.

Encontrar experiencias que puedan ser difundidas parecieran una tarea casi imposible, sin embargo, los signos de vida se van encontrando en diversas partes, donde el deseo de bienestar y de vida fue el detonante para emprender procesos significativos y de cambios. Testimonios nunca faltarán, están en las grandes o pequeñas urbes, allí, donde la necesidad de transformación se hace visible.

Purral es un distrito de Costa Rica, perteneciente al cantón de Goicochea, provincia de San José. La extensión es de apenas 2, 99 Km2, con una población de 26.696 habitantes, de los cuales el 56% de la población en edad escolar no participa de ningún programa educativo. Los problemas sociales están a la vista, siendo el único cantón que no tiene sistema de alcantarillado, inmerso en drogas, tráfico, prostitución, al punto de ser un lugar casi inaccesible para la policía y otras entidades públicas.

Las iniciativas de intervención llegaron de diferentes ámbitos, esfuerzos bien intencionados que se fueron diluyendo en el tiempo por su incapacidad de interactuar con la comunidad, pretendiendo actuar desde su lógica y perspectiva. La frustración y dolor puede paralizar, pero en otros casos es el mayor agente movilizador, en el caso del Purral esto ocurrió, animando a 15 iglesias a servir y hacer la diferencia en un sector condenado al fracaso.

Luego de 5 años de trabajo arduo y perseverante, las iglesias de este sector comenzaron a observar los cambios que con esperanza aguardaron. Niños insertados en el sistema educativo, madres con oficios para sustentarse, familias con acceso a préstamos para emprender sus negocios. Un cuadro capaz de mostrar que la esperanza es vida, entusiasmo, fortaleza en medio de toda adversidad, evidenciando que la transformación que Jesús viene a ofrecer es real, práctica, posible en quienes se disponen a conocerlo y a seguirlo.

El texto no es pretexto

La carta a los romanos como un tratado teológico que presenta y sustenta la fe cristiana tiene particularidades muy definidas, donde el corazón pastoral de Pablo aflora sin titubeo, al proporcionar instrucción con gracia y firmeza. Una presentación magistral, capaz de entrelazar las verdades incuestionables del evangelio con su vocación de servicio, presto a tender puentes entre dos mundos antagónicos e irreconciliables.

El contenido de las enseñanzas presentadas en la carta a los Romanos, responde a cuestionamientos feroces que el apóstol está recibiendo del mundo judío, al señalar un camino en la comunidad de fe, donde los gentiles son aceptados sin distinción o reserva. Las relecturas que se realizan desde los primeros tiempos, parten de la promesa al padre Abraham, padre de la fe, padre de la nación judía.

Reconocer el camino de la fe como la senda única a ser transitada, abre espacio para que nuevos actores, los gentiles, sean incorporados a la comunión con el Eterno y con su pueblo. Un entendimiento que posibilita una dinámica de comunidad diversa, donde las tradiciones y culturas encuentran en Jesús ese nexo capaz de superar toda diferencia.

Romanos está trazando una ruta desconocida, esperanzadora, libre, transitarla será todo un desafío para quienes apegados a sus formas habituales de conceptuar la fe, están siendo animados a mirar con otros cristales el obrar maravilloso del Eterno. Superar estas permanentes tensiones entre la ley y la gracia, serán los detonantes que se levantarán como los rezagaos de una fe judía que no quiso asumir el desafío de un nuevo tiempo.

Asumir el papel que judíos y gentiles tienen como parte de un solo pueblo no será sencillo, necesitará mas que buenas intenciones, donde acciones concretas logren capitalizarse a pesar de esos exclusivismos que en ambos pueblos han existido. La forma de contrarrestarlo expresa la unidad que en Cristo Jesús se alcanza, derribando todo obstáculo que en el pasado lo impedía.

La afirmación que el apóstol Pablo está realizando en el capítulo 15 forma parte de una colección de consejos e instrucciones que se registraron como deberes cristianos. Una armonía donde judíos y gentiles serán identificados por sus acciones, testimonios, no por sus prácticas ancestrales, tradiciones culturales, ritos religiosos, donde las diferencias lejos de acortarse se acentúan.

Un trabajo especial se desarrolla en el ámbito relacional, instancia de trascendencia en la comunidad, donde las desavenencias o discrepancias, no siempre responderán a diferencias de orden doctrinal, regularmente se provocarán por falta de empatía. Aceptarlo en la comunidad de fe será el punto de partida para iniciar un proceso, donde fuertes o débiles, al verse como parte de una sola familia, un solo pueblo, se respalden y apoyen.

Pablo enseña que las diferencias no deben verse como obstáculos que impiden el desarrollo y crecimiento en la fe, aprender a mirarlas como espacios de acompañamientos e interacción, producirán una empatía, indispensable para superar rencillas o desavenencias. En la comunidad de fe esta labor desarrolla el carácter cristiano, una marca incuestionable de quienes aprendieron a lidiar con estas circunstancias y las vencieron.

El trabajo del evangelio es vital para mantener la actitud correcta, dejando atrás patrones de conducta que no responden a los valores de la nueva vida en Cristo, donde la retaliación o venganza se levanta como la primera opción. Interiorizarlo no es tan simple, mas aún en trasfondos de conflictos, capaces de estimular la búsqueda de sus propios caminos.

Pablo utiliza su autoridad bien ganada para encaminar a la comunidad de fe, haciendo uso del testimonio de su vida como la carta de presentación por excelencia. El transitar constantemente por caminos complejos y deteriorados con la esperanza que Jesús había provocado en su vida, se torna en la verdad irrefutable que sostiene al apóstol con fe y con seguridad en el actuar soberano del Eterno.

La fuerza del evangelio se presenta de forma práctica, todo el tratado teológico de la salvación y la fe expresado a lo largo de esta carta se entrelaza, manifestando ese camino de gracia donde la esperanza juega un papel determinante. La convivencia sabia, edificante, conciliadora es posible, mirarla como utopía desconoce el obrar que Jesús en la cruz y en la tumba alcanzó para la humanidad.

La esperanza no es vana, descansa sobre un hecho concreto que el apóstol irá remarcando en varias de sus cartas. La resurrección del maestro abrió un camino nuevo, cierto, desafiante, donde lo que se tornaba imposible es alcanzable, rompiendo esa estela de pesimismo, incapaz de ver el actuar del Señor en circunstancias difíciles, donde la oscuridad hacen pensar que el alba nunca llegará.

El papel de las escrituras es remarcado por el apóstol, reconociendo que sus anuncios antiguos y anticipados han sido fundamentales para esa espera con esperanza. Encarnarla en el diario vivir es el desafío que sus discípulos enfrentan, acercando esa esperanza como punto de partida para todos las vivencias que les tocan enfrentar.

Realizar un abordaje en todas nuestras esferas de relaciones desde la esperanza siempre será transformador, en una dinámica que invita a ver en medio de lo oscuro, peligroso, deteriorado, signos de vida, aquellos que están mostrando la gracia que a pesar del pecado estará siempre brillando para testificar del amor y bondad del creador. Una forma distinta de transitar en el diario vivir, donde la incapacidad de ver el obrar del Señor llena de inseguridades y pesimismos.

La invitación a transitar con esperanza es determinante para el discípulo, enfrentando toda circunstancia compleja, difícil, extenuante, con la certeza que el Eterno está allí, haciendo su obra, manifestando su amor, descendiendo para acompañar y traer respuesta. Una esperanza que estimula, anima, libera ese potencial que como creación perfecta de Dios recibimos y en Jesucristo es restaurada su plenitud al derribar la pared que nos separaba.

La esperanza liberadora y dinámica es presentada por el apóstol, mostrando los beneficios prácticos que reciben los discípulos del maestro. La experiencia de seguir a Jesús en el camino de la vida cobrará una nueva dimensión, capaz de enfrentar toda adversidad, prueba, dificultad, con el fruto de esta esperanza cierta, el gozo y la paz que viene de conocer al resucitado.

Enfrentar la vida con gozo y con paz hará la diferencia, presentará un camino irresistible a quienes cargados de tanto dolor anhelan encontrar un oasis para descansar y renovar sus fuerzas. Idealista, utópico, para nada, totalmente real y posible de alcanzar en la persona de Jesucristo, quien es nuestra paz, nuestro gozo, nuestra constante alegría.

Define tu enfoque

Caminar con esperanza en nuestras ciudades, en nuestros barrios, donde la maldad lejos de ir desapareciendo, crece, se fortalece, gana espacio, es determinante para encontrar aquellos signos de vida, imposibles de divisar, cuando el pesimismo y el desencanto han copado la mente y abrumado el corazón. Aprender a rescatar lo bueno en medio de un contexto de muerte, revitalizara ese valor de vida del pueblo de Dios, donde lo débil se hace fuerte, a causa del accionar soberano del Señor.

Una paradoja imposible de entenderla lejos de la verdad de la cruz y la resurrección, allí donde la esperanza se asienta y cobra fuerza, al manifestar el poder absoluto e indiscutible del amor, aquel que manifestándose fehacientemente en nuestro Señor Jesús, posibilitó la suprema victoria sobre el pecado, la muerte, la eternidad. Esta victoria se encarna en el caminar diario, donde el vivir con esperanza es determinante para no desmayar ante el accionar recio del mal que pretende por todos los medios oscurecer y desconocer esta verdad.

Celebrar cuando se encuentren estos signos de vida en medio de las señales constantes de muerte, debe ser la primera reacción, abrazando con esperanza esas pequeñas muestras del trabajo permanente del creador. Avanzar para seguir acercando esa esperanza a otras áreas de la vida, otras esferas relacionales, debe ser la tarea de quienes llamados a proclamar la vida plena y eterna que está en Jesús, aprenden a realizarlo con gozo y con paz, en la certeza de que la obra realizada por el Señor en la cruz no fue en vano.

Tu rol en el cuadro

Considere las siguientes preguntas, reflexione en ellas y responda con honestidad.

1.- Al enfrentar las circunstancias complejas que te hacen pensar que nada cambiará, ¿cuál es tu primera reacción?

2.- En medio de tantos signos de muerte que con frecuencia encontramos ¿puedes divisar señales de vida, alguna señal de esperanza?

3.- Esas pequeñas señales de esperanza ¿son en tu camino una invitación a celebrar o al ser “pequeñas” pasan desapercibidas?

4.- Si la esperanza de los cristianos descansa en el Jesús resucitado, nuestra actitud ante lo adverso debe ser una espera con esperanza; siendo así ¿por qué no siempre la asumimos?

5.- La esperanza nos invita a caminar con gozo y paz. En medio de las señales de muerte ¿estás caminando de esta manera?

6.- Caminar con esperanza hace la diferencia, transforma nuestra vida; ¿Estás experimentado esa transformación? Si no es así, ¿qué cambios en ti deben producirse?

Acción a realizar

Distingue las señales, reconoce y celebra la esperanza.