“Los cristianos también lloran” por el pastor Tyrone Ibáñez

EL GRAN PANORAMA
En la década del 80 se transmitió una novela mexicana llamada “Los ricos también lloran”, y mostraba situaciones conflictivas entorno a una familia adinerada tratando de romper esquemas de la época donde se pensaba que las personas que tenían dinero no sufrían ni padecían tristeza alguna, puesto que el dinero solucionaba todo tipo de necesidad.

Salvando las respectivas diferencias, existe un pensamiento similar acerca de los cristianos en cuanto al estar triste, llorar o sufrir; este pensamiento dice más o menos que los cristianos siempre debemos estar sonrientes, frases como “gócese hermano” o “sonría que Dios le ama” son comunes en nuestro contexto eclesial, y esto se ha dado por la interpretación limitada de la palabra “gozo” la cual se la ha traducido únicamente como alegría, júbilo, etc., provocando así cierto conflicto o tensión con situaciones donde el creyente no está tan alegre.

Lo que planteo este día no es que el cristiano deba vivir en tristeza, sino que puede experimentarla y estar gozoso a la vez; para lograr esto, revisaremos unos pasajes de la Biblia que nos mostrarán una visión más amplia de lo que significa la palabra “gozo”, rompiendo así con el esquema o paradigma antes expuesto y que nos desafiarán a conciliar la tristeza, el dolor y el sufrimiento que como seres humanos experimentamos con el hecho de estar gozosos. Adicional a esto, revisaremos a la luz de la Escritura un elemento importante que nos permitirá sobrellevar el dolor que pasamos. Al final de la jornada, con los elementos que se expondrán, podremos saber y entender que los cristianos también lloran.

EL TEXTO NO ES UN PRETEXTO
Para ubicarnos en tiempo y espacio, debemos echar una mirada al contexto bíblico. Saúl, quien en ese momento era rey de Israel, estaba furioso con David porque ya había sido profetizado que sería el próximo rey, por lo que intentaba matarle; en medio de estos conflictos, David decide buscar refugio en la tierra de los filisteos donde halla gracia ante Aquis, rey de Gat al punto que le otorga la tierra de Siclag, David estuvo en la tierra de los filsiteos durante un año y cuatro meses (1 Samuel 27:7). Por conflictos de los príncipes de los filisteos con David debido a la trayectoria que tenía como guerrero, Aquis lo despide y regresa a Siclag, y es justo aquí donde estamos ubicados en la lectura propuesta.

David se encuentra con un escenario nada agradable, su tierra había sido invadida, todas las familias llevadas cautivas, la ciudad quemada; en fin, un panorama muy doloroso, en ese momento David y su gente expresaron su dolor:

“Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar” v. 4 (RV 1960)

Ahora, dejemos a David por un momento, y vamos con Jesús; en la Biblia el Señor lloró y estuvo triste en algunas ocasiones, por ejemplo, cuando muere su amigo Lázaro (Jn. 11), al lamentarse por Jerusalén (Lc. 19:41-44), en Getsemaní (Mc. 14:33-34), y al momento de ofrecer su vida (Hb. 5:7). ¿Qué podemos decir de estos dos grandes siervos de Dios? ¿Acaso en esos momentos no tenían gozo? ¿Estaban tristes? Y si es así, ¿Qué hacemos con el hecho de que el cristiano debe vivir siempre con gozo? ¿Cómo entendemos esto?

Bien, para empezar, el gozo del creyente viene de Dios; es decir, es fruto del Espíritu Santo, del gobierno que tiene la presencia misma de Dios en nuestra vida, así lo plantea Pablo en Gálatas 5:22; por lo tanto, no es humano, lo que significa que no debe ser entendido desde la perspectiva humana. Esta perspectiva nos ha dicho que gozo es igual a alegría, y aunque esto es verdad, no es toda la verdad. El griego para gozo es χαρὰ (jara o chara) que no sólo traduce alegría, júbilo, sino, en un definición más profunda, denota calma, tranquilidad; es decir en el contexto griego alguien podía experimentar tristeza pero estar gozoso debido a la tranquilidad interna que sentía, esto era imposible para el ser humano por sí mismo, de ahí que Pablo ubica el jara como algo que sólo Dios puede dar, esto es, una tranquilidad en medio de la tristeza, del dolor.

Desde esta línea de pensamiento, estar gozoso no significa necesariamente estar siempre alegre, sino estar siempre en calma, una calma que sólo Dios da, una calma que te invita a buscar refugio en Jehová, y esto fue justamente lo que hizo Jesús y por supuesto, David, en el verso 6 de 1 Samuel 30, en su tercera parte dice:

“…mas David se fortaleció en Jehová su Dios” v. 6c RV1960)

David estaba gozoso, no porque estuviera alegre o feliz sino porque estaba con la tranquilidad de que podía acudir a Jehová, eso también es estar gozoso y esto produjo que finalmente librará a su gente (v. 18).

Ahora, el elemento importante al cual me refería al inicio, tiene que ver con la concepción de la paz, ¿Cuál es la diferencia entre esta calma del gozo y la paz? Por un lado, esta calma (gozo) es un estado de tranquilidad, de serenidad que te mueve a buscar a Jehová; la paz en griego es εἰρήνη (eirene), y en el pensamiento greco-romano, habla de una fortaleza para evitar entrar en conflicto, Pablo lo presenta de la siguiente manera:

“Hagan todo lo posible para vivir en paz con todos” Romanos 12:18 (NTV)
Esta paz busca evitar intencionadamente los problemas por medio de una fortaleza que Dios da, y de igual manera que con el gozo, para el hombre es difícil practicarla por lo que también Pablo lo pone como fruto del Espíritu Santo, es importante tener claro esto porque el español puede llagar a confundirnos.

Entonces, ¿Cuándo un creyente no tiene gozo? Cuando ha perdido esa comunión con el Espíritu Santo, esa conexión que nos permite recibir de Él la fuerza y el poder para seguir, y no cuando no está alegre o feliz; ahora, no me malentiendan, el gozo sí es alegría, felicidad, pero no sólo es eso. Si una hija o hijo de Dios permite que la angustia, el dolor o cualquier sentimiento o circunstancia adversa definan su Fe, entonces no está gozoso y ahí si cabría la frase “gócese hermano”; y si un creyente no busca evitar conflictos, sino que los provoca o es parte de los mismos, entonces no tiene paz en su vida, no tiene comunión con Dios; en pocas palabras, si esto es fruto del Espíritu Santo, entonces debo aferrarme, buscar y refugiarme en la Santa Presencia de Dios, así lo hizo David, así lo hizo Jesús, y así debemos hacerlo.

Pero en medio y a pesar de todo debemos entender que se nos es permitido estar tristes, sentir dolor, no para que esto defina nuestra fe, nuestra esperanza, sino para que con todo esto, podamos buscar a Jehová y tener fuerza, consuelo, paz en medio de la tormenta, así que hoy tenemos permiso para llorar, porque los cristianos también lloran.

Define el enfoque:
No debemos reprimirnos cuando estamos tristes, hay que soltarnos, desahogarnos y estar gozosos; es decir, en calma, con tranquilidad para buscar de Jehová y también tener esa paz para evitar los conflictos.

TU ROL EN EL CUADRO
Favor responde a las siguientes inquietudes
¿Qué entiendes por gozo?
¿Has experimentado la pérdida del gozo? ¿Por qué?
¿Cómo desarrollarás el fruto del Espíritu Santo en tu vida?
¿Cómo esto beneficiará tu vida y la de los demás?

Acción a realizar
Vivamos en gozo, sea que estemos alegres o tristes, pero en calma.