Los fariseos modernos

“A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como éste publicano; Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aún alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será exaltado.” Lucas 18:9-14

En el libro “En Busca del Evangelio Perdido”, el autor describe a los farisesos como “legalistas religiosos que habían logrado desarrollar un método de interpretación de los libros de la ley, la cual requería prácticas minuciosas y detallistas para llegar a la santidad. Los fariseos confiaban en su conocimiento meramente intelectual, en su interpretación tradicional de las leyes de Dios y se consideraban a sí mismos justos, exaltándose por creerse más buenos, o más santos o más religiosos o más sabios que los demás.”

En este tiempo donde la tecnología predomina, encontramos ahora a los mismos fariseos del tiempo de Cristo, lo único que ahora tienen celulares, tablets, y perfiles en todas las redes sociales para saber qué es lo que están haciendo los hermanos, para señalar con el dedo y juzgar, ya que son súper espirituales en la Iglesia pero fuera de ella su testimonio da que decir.

Oremos por ello para que Dios pueda convertir verdaderamente esos corazones y acepten a Cristo en su vida.