No perdamos nuestra esencia

Por el Pst. Parrish Jácome

Los grandes adelantos científicos y tecnológicos nos abruman, cada año y en muchos casos en menor tiempo, somos testigos de cambios que en otro tiempo se consideraban imposibles. Esta sensación de superación, mejoría, termina por desplomarse, cuando presenciamos acciones que irrespetan el elemental de los derechos, el derecho a la vida.

Mientras el avance de la ciencia y la tecnología revitaliza industrias, potencializa mercados, capitaliza empresas, las acciones que el ser humano realiza en contra de otros muestra la degradación de la vida. Al parecer el irrespeto por la vida llega a niveles impensados, donde la barbarie y la crueldad no tiene límites, se termina con un ser humano sin piedad alguna.

La esencia del ser humano no es esa, se vincula con esos elementos intangibles pero tan ciertos, donde el amor, la bondad, el respeto, dignifican la existencia, al reconocer que existen propósitos intrínsecos con nuestra existencia. Interrumpirlos, atropellarlos de forma cruel y sanguinaria, debe ser rechazado y condenado de forma enérgica, mostrando esa esencia que no puede oscurecerse.

Considerar que las ideologías o religiones posibiliten estas acciones es aterrador, sólo su hipótesis debería provocar una censura en quienes amando y respetando la vida, nos negamos a someternos al imperio devastador de la violencia. Desgarrador para la humanidad, definida como una especie viva pensante, capaz de reflexionar y articular sus acciones con sensatez, auspiciar y participar de actos indignos de un ser humano.

Lo acontecido en París en los días pasado, reavivó el dolor de una humanidad que no se recupera de observar la indolencia, indiferencia, desprecio, ante multitudes que escapan sin rumbo fijo por la guerra. Miles de hombres como nunca antes están muriendo, superando las cifras de los execrables exterminios humanos del pasado, mostrando que los avances de la ciencia y tecnología, no han mejorado, menos aún transformado lo esencial, el corazón del hombre.

La respuesta del gobierno Francés fue inmediata, bombardear los lugares donde ISIS, grupo terrorista se encuentra situado en Siria, mostrando que las bombas se combaten con bombas y los muertos se vengan con muertos. La ley del talión superada en la gran mayoría de las legislaciones está de regreso, trayendo consigo las pasiones que no se detienen ante nada, ni ante nadie.

El tiempo sigue su marcha, para algunos caminando en la cura de muchos males, avances tecnológicos, que facilitan una existencia tornándola mas placentera y agradable. Para otros en una autodestrucción donde el hombre es el mayor depredador del hombre y la naturaleza, mostrando que el valor por la vida, cada día se pierde más. Recuperar la esencia humana es indispensable, ayudándonos a retornar a lo imprescindible, la fraternidad, la solidaridad, el respeto, el amor.

Que no se pierda la esencia, que no se pierda nuestra humanidad, que no se pierda el respeto, que no se pierda la dignidad, perderla es terminar con lo mas valioso que tenemos, la vida.