No te afanes, haz tu parte

Los nuevos escenarios tienen la particularidad de generar inquietud, ansiedad, producida por aquellos cambios que nos empujan a caminar en un terreno desconocido. La sensación de inseguridad rápidamente aparece provocando un ambiente desfavorable que afectará de inmediato el entusiasmo parar encarar esta nueva realidad.

Mantener el equilibrio es fundamental, conservar el buen juicio es vital, evitando la desesperación que lleva a decisiones emocionales donde el impacto poco veces produce resultados duraderos. Los cambios siempre son una oportunidad para seguir afirmando nuestra esperanza en quien nos prometió estar con nosotros en toda circunstancia.

El afán debe ser contrarrestado con la palabra, las promesas que se han visto más de una vez cumplirse en nuestro caminar. Valioso resulta contar con esas señales, signos que el pasado nos ayudan a recordar que la mano bondadosa del Señor se hizo presente, recordándonos que la transformación requiere estos momentos inesperados, donde la espera, la paciencia, va logrando moldear nuestro carácter.

Hacer nuestra parte es lo innegociable, trabajando con entusiasmo, compromiso, responsabilidad, entendiendo que esta es mi parte, aquella por la cual, debo rendir cuentas. En medio de todo cambio descansemos en el Señor, también él tiñe su parte, llevándola a cabo con total y completa responsabilidad. Quien cuida de las aves, no te olvida, también cuidará de ti. Descansa en el Eterno.

Pst. Parrish Jácome