Rituales religiosos o verdadera comunión

La oración es la dependencia total de la nueva naturaleza con el Padre Celestial, nuestro creador ha fundido su Santo Espíritu con el espíritu nuestro para llevar a cabo su obra redentora. Nuestra vieja naturaleza habita aún en la carne, tratando de esclavizar de nuevo a nuestra mente.

Es aquí donde la oración llega a ser para el creyente gasolina o detonante para que el poder de Dios transforme nuestra vida. Obediencia y oración van de la mano, no puedo creer en un Dios santo que todo lo sabe, que escuche mi oración pero no mire mi rebelión. La desobediencia quita el verdadero sentido de una oración sincera. Pensamos que mientras más elocuencia y muchas palabras, vamos a ser escuchados. El Señor nos dice hoy en Isaías 59:1 y 2 que al que sigue obrando, trabajando y orando El escucha, pero que también cuando no obedecemos aquellas iniquidades hacen división entre nosotros y Dios.

¿Cómo podemos ser obedientes? Es incuestionable, solamente con la oración. Cuando la verdadera intención del corazón es alejarse del pecado y todo lo que desagrada a Dios, entonces la oración se hace efectiva y es que tenemos cosas comunes con el Padre; todo lo que no le agrada a Él, tampoco me agrada a mí. Entonces notaremos una verdadera comunión con el Padre por medio de la oración.

“Busqué a Jehová y él me oyó, me libro de todos mis temores.” Salmos 34:4

Carlos Maldonado
Iglesia Israel Puerto Hondo