Ser Bachiller, Educar no es solo informar – Ps. Parrish Jácome

La prueba “Ser Bachiller” que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, Ineval, aplica a los estudiantes del tercer año de bachillerato, permitió medir el conocimiento que los futuros bachilleres, han adquirido a lo largo de sus 13 años de educación básica y bachillerato. Esta evaluación difiere al examen ENES, realizado en años pasados, que media las actitudes y destrezas del estudiante.

La publicación de las 100 instituciones que alcanzaron una mejor puntuación, no puede ser entendida como un Ranking que mide los mejores colegios, según Harvey Danches, director del Ineval. “Los que tienen puntaje promedio más alto no necesariamente ofrecen la educación de mejor calidad, se puede decir que ahí se ubican los mejores alumnos que no es lo mismo”

La aclaración no logra borrar de la mente un puntaje, una ubicación, un resultado, aspectos valiosos para quienes están buscando una educación de calidad para sus hijos. Mientras 77 instituciones son particulares, 23 corresponden al grupo de planteles fiscales, fiscomisionales y municipal, evidenciando la contribución importante de la educación privada.

Evaluando los resultados salta a la vista que entre las 10 instituciones mejor puntuadas, no aparezca ninguna de las 2 importantes urbes de nuestro país, Quito y Guayaquil; mientras tanto, en ese mismo rango 5 planteles educativos (50% del TOP 10) corresponden a Cotopaxi, una provincia de la Sierra Central. En el puesto 16 aparece el primer plantel de la capital y en el puesto 25 la primera unidad educativa del puerto principal.

Las instituciones insignes, renombradas, reconocidas en ciertos círculos sociales como prestigiosas, no constan en este listado de las 100 instituciones educativas mejor puntuadas. Preocupación, desazón o desconcierto, deberían provocar estos resultados,  a los padres de quienes se están educando en estos planteles, donde la infraestructura, tecnología, facilidades, no logra contribuir a una destacada puntuación.

Los resultados evidencian que la formación es una suma de muchos factores, donde la vocación de los maestros influye de forma decidida, soportada por una mística de los directivos, manifiesta en su compromiso por educar, no solo informar contenidos, donde el énfasis está en el programa y no en el alumno. Una educación de este nivel no puede ser masiva, requiere esa atención personalizada, capaz de acompañar, animar, instruir, una labor donde el espíritu investigativo  y de reflexión se produzca.

Las evaluaciones establecen parámetros, criterios, parámetros útiles en las decisiones, más aún, cuando se considera la formación integral que uno es para para sus hijos. El informe de esta prueba es revelador, determinante, clave para un país que busca transformar la educación, un objetivo de este gobierno y una necesidad permanente de cada sociedad. Esperamos que la tarea pendiente sigue animando a una continua mejora, nuestra nación lo requiere, nuestros jóvenes lo demandan.

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