Sermón Dominical “Fe o incredulidad en la espera”

Sermón Dominical del 15 de marzo de 2015, por el Pst. Ricardo Verduga.

El acampamiento del pueblo hebreo en el Monte Sinaí tuvo un propósito, ejercer una alianza para que Israel se convirtiera en una nación. Esta historia comienza en realidad en el capítulo 24 de Éxodo. Moisés debía subir hasta el Monte por orden de Yavhé: “Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles”. La Alianza se establecería por medio del Decálogo y la Leyes: “Para una vida santificada, para la construcción del Tabernáculo, la organización del sacerdocio, la institución de las ofrendas, y la observancia de las fiestas y estaciones del año”. Todo lo cual capacitaría a Israel para servir a Dios en forma efectiva. Los israelitas sabían por siglos que Yavhé había hecho un pacto con sus padres; Abraham, Isaac y Jacob. Ahora Elohim, los había liberado del cautiverio para revelarse a ellos como su único Dios y establecer un pacto. Sin embargo, Israel había estado cuatrocientos cincuenta años en Egipto, en un entorno completamente idolátrico, el cual les fue imposible olvidar. Moisés le dijo a los ancianos de la congregación antes de subir al Sinaí: “Esperadnos aquí hasta que volvamos; y he aquí Aarón y Hur están con vosotros; el que tuviera asuntos, acuda a ellos. Y Moisés con Josué su servidor subieron al Monte” Éxodo 24:14. La ausencia del liderazgo en un pueblo en proceso de transformación y en donde no todos eran israelitas, y no conocían a Yavhé, Éxodo 12:37-38 nos dice que: “Salieron de Ramsés a Sucot, como cuatrocientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes…”. Al ver el pueblo que Moisés tardaba en bajar del Monte, se reunieron con Aarón y le dijeron: “Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a éste Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya ocurrido”. En éste contexto el pueblo cometió una de las faltas más graves, cayó en la idolatría. La pregunta para reflexionar es: Cuándo no recibimos lo que esperamos, ¿Qué mueves nuestras emociones, la fe o la incredulidad? ¿Adónde corremos?

LA ACTITUD DE AARÓN: ¿FUE UNA PÉRDIDA TEMPORAL DE SU FE?

La pregunta que surge desde la lectura de éste episodio es, ¿qué pasó con Aarón? Dios le dijo a Moisés en Éxodo 28:2-3. “Harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano…para consagrarle para que sea mi sacerdote”. No se explica su actitud ante la demanda del pueblo ¡Haznos dioses que vayan delante de nosotros! ¿Cuántos dioses eran necesarios para ellos? ¿No les era suficiente UNO? Aarón respondió al pedido del pueblo diciendo: “Quítenles a sus mujeres los aretes de oro, y también a sus hijos, y tráiganmelos”. ¿Cuáles fueron las causas del pecado de Aarón? Los hombres pueden tentarnos a pecar, pero no nos pueden forzar a cometer pecado. Cuando se rompe el vínculo de la lealtad a Dios, se pierde la integridad del corazón. El texto nos dice que Aarón fabricó el becerro violando la Ley en contra de la idolatría, por esto Yavhé quiso eliminarlo, pero gracias a la intercesión de Moisés salvó su vida. El becerro fue una obra inspirada en el pecado de Aarón, esto nos muestra ese lado oscuro de Aarón, el cual todos tenemos. Indudablemente Aarón no era un verdadero líder, él era el ejemplo del líder que dirige basado en la opinión popular.
Aarón recibió el oro y lo fundió, no se resistió ante la idolatría, no persuadió al pueblo para que se detuvieran, experimentó debilidad, respondió al pedido desde su debilidad

LOS DESANIMÓ EL DESÁNIMO, Y SE DESLIZARON

Estaban cansados de esperar la tierra Prometida, querían entrar ya a aquella tierra que fluía leche y miel, tierra de abundancia. Y además, tuvo un mal efecto sobre ellos la ausencia de Moisés. No querían esperar para tomar consejo, normas. Leyes o mandamientos. No entendían que debían estar firmes en la espera y en la observancia de la Ley de DIOS, antes de poder disfrutar de sus bendiciones. Fueron mal agradecidos e ingratos con DIOS. Se olvidaron rápidamente de las señales y prodigios, y del brazo fuerte con el que Yavhé los había sacado de Egipto, olvidaron el pacto que habían hecho con DIOS: “…Si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos…todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos”. Fueron desagradecidos con Moisés su guía, su líder. Así lo manifiesta la expresión: “A este Moisés el varón que nos sacó de la tierra de Egipto no sabemos que le haya acontecido”. No entendieron que Moisés había subido al Monte como su embajador, como lo hizo nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Él subió al Monte de la gloria, donde intercede en la Presencia de Dios por nosotros, sin que nosotros lo podamos ver. Los cielos lo albergan, pero también lo ocultan de nuestra vista, para que usted y yo vivamos por FE.
Dos meses antes de esto, Israel había escuchado la voz de Dios como trueno desde el cielo hablándoles de los diez mandamientos, sin embargo esta experiencia no cambió sus corazones. Parece imposible que Israel después de recibir tan sublime revelación cayera tan bajo. Sabe amado, la causa central de todos los males. El pecado de todos los pecados; es el pecado de la incredulidad.
¡Qué pueblo tan voluble, un día dan para el diezmo y al otro día lo dan para el becerro. Aaron fundió el oro teniendo preparado un molde para ello, esto nos enseña que Israel no había dejado los ídolos que habían sido derrotados por Yahvé en Egipto, trajeron con ellos al desierto la memoria de los antiguos dioses. Hicieron un becerro en el mismo lugar donde les fue dado las Leyes- querían un dios que terminará lo que según ellos Yahvé no había terminado, querían un dios que lo llevará a la tierra prometida, querían un dios con rostro. Entonces Aaron trajo el becerro y ellos proclamaron su insensatez: “Israel, estos son tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto”. Aarón edificó un altar y convocó al pueblo para la mañana siguiente a presentar holocaustos y ofrendas de paz. La adoración incluyó comida, bebidas e inmoralidad sexual, a la usanza de Egipto. El pueblo estaba desenfrenado

EL PECADO DESATA LA IRA DE DIOS

Entonces EL SEÑOR le dijo a Moisés: “Desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que YO les mandé…Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz…déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti YO haré una nación grande.” Versos 7-10. Dios puso deliberadamente a Moisés en la posición de intercesión, como lo había hecho con Abraham, para que Moisés pudiera exhibir y desarrollar un corazón conforme a ÉL, para Su pueblo. Un corazón de amor y compasión, entonces Moisés oró como si el cielo, la tierra, la salvación y la destrucción, dependieran de su oración. “Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? Tú me dices: ¡Anda desciende que tú pueblo que tu sacaste de la tierra de Egipto se han corrompido. Señor, yo creo que tú te equivocas, yo no me acuerdo de haber sacado a nadie de Egipto. Este NO ES PUEBLO mío; SON TUYOS, en realidad, TÚ los sacaste de Egipto. Y los sacaste con mano fuerte, yo no pude haberlo sacado”.
La oración de Moisés no cambió a Dios de parecer, cambió la posición del pueblo ante los ojos de Dios, el pueblo estaba ahora en el lugar de la misericordia, mientras que antes estaba en el lugar del juicio. Amados, Dios no cambia de parecer en Su Palabra, las palabras de juicio de Dios son inherentes para llamar a hombres y mujeres al arrepentimiento, a la oración y a la intercesión.
Cuando Moisés descendió trayendo las tablas escritas directamente de la mano de Dios; aquel que había aplacado la ira de Dios ardió en ira rompiendo las tablas como señal que el pacto de había roto.

¿QUIÉN ESTA CON YAVHÉ?

Moisés recrimino a Aarón, pero no lo duramente que se merecía, Aarón se excusó echándole la culpa al pueblo: “No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal”. Versos 22-23. El carácter de la naturaleza caída se muestra en querer transferir a otros la culpabilidad. Entonces. El resto de la excusa de Aarón parece lo más absurdo; “Porque me dijeron: haznos dioses y yo les pedí su oro, y me lo dieron y lo eché en el fuego, y salió éste becerro”. El texto nos dice que Moisés convoco a los inocentes, para juzgar a los culpables, Moisés les dio una oportunidad cuando les dijo: “¿Quién está por Yahvé? Júntese conmigo”. Los levitas para su honor se pusieron de su lado, fue el único grupo significativo que se puso en pie por la causa de DIOS. Aquel día cayeron como tres mil. Volvió a subir para interceder una vez más por los suyos, entendió que el pecado era tan grande que los sacrificios de animales no eran suficientes, no cubrirían el mal. Por tanto él se ofreció como lo hizo Jesús: “Ráeme de tu libro” ¡Elimíname por completo a mí”. Dios no aceptó el ofrecimiento y le dijo: “Al que pecaré contra mí, a éste raeré de mí libro”
La Biblia nos dice que, este tipo de anarquía moral, espiritual y social trae sólo destrucción. Hay caminos que al hombre le parecen derechos, pero su fin es camino de muerte cuando el hombre o la mujer siguen su propio instinto, sus propias inclinaciones, estos los llevan a la destrucción.
CONCLUSIÓN:

Usted y yo también estamos en marcha a la tierra prometida, Dios nos ha dado claras promesas sobre esa tierra, y nos ha dicho que Jesús está próximo a venir para todos juntos disfrutar de la abundancia de la vida eterna. Sus promesas incluyen:
el perdón de los pecados, las obras que Jesús hizo nosotros las haremos también; y aún mayores, porque ÉL está en el monte de Gloria intercediendo por nosotros. Que en Cristo somos más que vencedores, que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, que ÉL nos concederá las peticiones de nuestro corazón, que ÉL sana todas nuestras dolencias, que ÉL nos corona de favores y misericordia, que ÉL rescata del hoyo nuestras vidas.
Pero cuando esas promesas no viene porque no sabemos ni comprendemos que debemos estar firme en la fe en el tiempo de la espera para recibir sus bendiciones, entonces nos deslizamos a buscar por nosotros mismos esas promesas como lo hicieron Abraham y Sara, que no supieron espera y convirtieron a Agar en su becerro de oro para alcanzar sus sueños y propósitos
Asi nosotros podemos buscar nuestra promesas haciendo nuestros becerros en el poder, el dinero, el prestigio, la prepotencia, la corrupción, la mentira, etc

Caminar al lado de Dios implica no solo dejar de lado el pecado, sino también las dudas, la incredulidad, se requieren: decisión, consagración, acción y separación. Se necesita saber que en la espera hay propósitos que son más alto que nuestra pobre imaginación
¡Quién est por Yahvé en este día póngase en pie vamos a consagrarnos a ÉL?