Soplando vida sobre los huesos secos

El texto de Ezequiel 37 del valle de los huesos secos es una representación vivida de la obra de la Gracia de Dios en los corazones de todos aquellos que son hechos “vivos”; a una vida espiritual. Charles Spurgeon dijo que; EL PODER de DIOS es una prerrogativa exclusiva y especial de Dios y sólo de DIOS. Dios es Dios y El Poder le pertenece, aunque delega una porción de Su Poder a sus criaturas, sigue siendo: SU PODER.

Son muy interesantes las palabras con las que el profeta abre éste capítulo: “La mano del SEÑOR vino sobre mí, y Su Espíritu me llevó y me colocó en medio de un valle que estaba llenos de huesos secos”.

Lo que resalta en éste cuadro es que, los huesos estaban secos y además sin vida. La pregunta que EL SEÑOR le formula al profeta muestra su sentido del humor. ¿Vivirán estos huesos? Y el profeta le contestó: “SEÑOR tú lo sabes, eso es más de lo que yo puedo comprender”.

¿Qué haríamos usted y yo frente a éste desafío? Lo que intuyo de éste texto es lo que EL SEÑOR le está diciendo a Ezequiel y a nosotros hoy: “Yo quiero que tú le hables a estos hueso secos y YO pondré vida sobre ellos”. Esa es nuestra condición hoy. Si DIOS no actúa no tendremos vida. Nosotros no salvamos vidas, nosotros sólo hablamos a los huesos secos, es DIOS quien pone vida a través de Su Espíritu.