Trabaja con FE, Haz tu parte – Ps. Parrish Jácome

Texto Bíblico, Mateo 25: 29

El gran panorama

La recesión que enfrentan varias economías de la región, afectadas por la caída en el precio internacional del petróleo, pone de manifiesto una debilidad crónica, que no ha podido superarse. La dependencia del petróleo en las últimas décadas desestimuló las iniciativas que procuraban desarrollar otros productos para impulsar sus exportaciones.

Los denominados productos no tradicionales comienzan a cobrar fuerza en los últimos años, animados por estas crisis petroleras, que tienden a moverse de forma cíclica en diferentes periodos. Quienes optaron por este camino, debieron transitar en muchos momentos solos, debatiéndose con los imponderables que con frecuencia acontecen en los mercados, más aún cuando se inicia un proyecto.

Los emprendimientos crecieron de forma sustancial, mostrando que una aparente crisis, puede convertirse en una gran oportunidad, estimulando la creatividad, el arrojo, las ganas de correr el riesgo. Los nacimientos de nuevos negocios son constantes, encontrando espacio en esa población joven, atrevida, dispuesta a plantear cambios.

Estimular el trabajo es determinante para levantar una economía, donde la concepción de ese esfuerzo esté mediado por valores y principios que fortalezcan esa entrega diario. Reconocer el trabajo como una bendición, como una gracia, elimina su vinculación con el castigo, maldición, influenciada por corrientes religiosas, que desdibujan su naturaleza.

El trabajo debe realizarse con fe, entusiasmo, vitalidad, entendiendo que es la parte entregada al hombre, donde su recompensa llegará, mostrando los resultados de ese compromiso con lo emprendido. La fe dinamiza este esfuerzo, sosteniendo la espera en tiempos difíciles, complejos, donde muchos se rendirán, abandonando o descuidando lo que recibió por gracia. Quien trabaja debe hacerlo con fe, en esa mística, encontrará las mayores alegrías y realizaciones.

El texto no es pretexto.

Las narrativas que los cuatro evangelios presentan atrapan, animan, desafían ese encuentro diario con la palabra, donde el ministerio de Jesús se convierte en ese eje central de estas enseñanzas. Conocer al maestro es posible, sus discursos masivos, sus platicas individuales, su relación con los grupos vulnerables, presenta con claridad las convicciones que marcaban su accionar, independientemente de la necesidad, demanda, situación.

Descubrir al Mesías es toda una aventura, capaz de provocarse cotidianamente, donde la vinculación de estos rasgos que los evangelios presentan, se vinculan con las experiencias que nos toca enfrentar. Allí es donde el seguimiento a Jesús encuentra su momento de verdad, evidenciando la encarnación de los valores que con absoluta claridad los evangelistas presentan.

El reino de los cielos anunciado, proclamado por Jesús, termina siendo el motor que constantemente lo está impulsando a revelar aquellas verdades desconocidas u olvidadas de su proyecto de vida. Difundirlo es una tarea que asume con alegría, beneplácito, comprometiéndose con esta causa, al punto de entregarse, ofrecerse por amor a los demás.

Entender los secretos de este reino es necesario, imprescindible, develando en diferentes momentos los principios que lo sustentan. Pasar de la forma al fondo, del rito a la esencia, será la propuesta que Jesús levanta, provocando el cuestionamiento de lo aceptado, para estimular la mirada que descubre, observa, penetrando en los espacios que muchos ni siquiera detectaron.

Establecer comparaciones del reino de los cielos con elementos tangibles, conocidos, libera la carga mística de la religión, capaz de oscurecer la verdad, tornándola incomprensible. La pedagogía que los evangelistas recogen, testifica de esa gracia e intencionalidad que busca revelar, presentando lo desconocido de forma sencilla y clara.

Mateo tiene esa particularidad, permite que sus lectores reciban diversos ejemplos, por medio de los cuales, el Señor está dando a conocer mayores detalles del reino de los cielos. La exposición busca fortalecer una comprensión en distintos aspectos, evitando un sesgo que se produzca, al quedarme con una forma de entenderlo, olvidando las otras comparaciones presentadas.

El capítulo 25 de este evangelio, destaca dos formas de comprender el reino de los cielos, al leerlos rápidamente podríamos pensar que no existe relación alguna, al observar detalladamente los elementos o aspectos que se buscan destacar, encontraremos lecciones fundamentales. Asociar estas parábolas es posible, al referirse a un mismo objetivo, el reino de los cielos, siendo así, la vinculación buscará encontrar similitudes o enfoques, capaces de levantar principios comunes.

Las historias de las diez vírgenes y la del señor que entregó sus bienes a sus siervos, forma parte de esa enseñanza que rescata la incidencia del reino de los cielos en la tierra. Mientras esperan la llegada del esposo y del señor que viene a pedir cuentas, la actitud que reflejan es importante, mostrándose cuan previsivos y fructíferos fueron en ese periodo.

La previsión de las llamadas cinco vírgenes prudentes, reconocidas por mantener aceite para sus lámparas mientras esperaban al esposo, evidencia una característica indispensable en el reino de los cielos, fortalecida con la enseñanza de la llamada parábola de los talentos. En ambos casos quienes actuaron eficientemente, lograron el resultado esperado, estar presente cuando llegue el esposo y recibir las felicitaciones del Señor de los bienes, a su retorno.

La parábola de los talentos destaca el trabajo, el esfuerzo, la dedicación realizada por dos de los siervos, quienes enfrentando los temores propios de asumir los riesgos, estuvieron dispuestos a realizarlo. Mientras uno de los siervos, desconociendo que la demanda era trabajar, decide esconder el talento recibido, a fin de evitar que se pierda, en el momento de rendir cuentas.

Los bienes o talentos recibidos fueron entregados según su capacidad, una apreciación indispensable para comprender la expectativa que el Señor de los bienes tendría, al retornar a pedir cuentas. La entrega al no ser arbitraria destaca la posibilidad de favoritismos o marginación, todos podían haciendo su parte, trabajando, lograr la multiplicación de lo recibido.

El trabajo es generador de riqueza, donde la entrega siempre encontrará el beneplácito del resultado alcanzado. Quien trabaja debe sentirse honrado, bendecido, por cuanto han colocado en su mano recursos para su fructificación, requiriéndose esa convicción de hacer su parte, con total entusiasmo, fuerza, vitalidad.

El trabajo debe ser realizado con fe, esa seguridad que sostiene, fortalece, inspira a seguir a pesar de los momentos difíciles, empujándonos a emprender con alegría, seguros que la mano del Eterno nos respalda. La dedicación que colocamos al trabajo verá sus frutos, en diferentes episodios, circunstancias, momentos, mostrando que el resultado esperado es posible, cuando la entrega es a conciencia.

Las respuestas de los dos siervos fructíferos muestra su adecuada comprensión y compromiso con lo recibido. El encuentro con el Señor no fue de argumentos, fue de resultados, no era momento para hermosos discursos, era tiempo para mostrar los resultados. El beneplácito del Señor se mostró, las palabras de felicitaciones, unidas a las promesas de recompensa, llegaron como un estímulo a quienes honraron el trabajo encomendado.

El siervo que escondió su talento, busca argumentar las razones de su decisión, pretendiendo demostrar que custodió bien lo que se le entregó, olvidando que la demanda no era ser un guardián celoso, sino un administrador productivo. La condena que recibe del Señor deja claro, el rechazo que una actitud negligente, ociosa, cómoda, siempre recibirá, escuchando la desaprobación, que concluyó con una acción penosa, el retiro del talento que se le había entregado.

El reproche fue contundente, jamás el Señor aprobó el desinterés manifiesto al no considerar diversas opciones que en el trabajo siempre enfrentaremos. La capacidad de este siervo era menor, no así, las posibilidades, estas eran intactas, asociarse con otros, era una opción que no consideró, tanto así, que el reproche lo manifiesta, al señalar que ni siquiera al banco lo entregó.

Trabajar con alegría, entusiasmo, dedicación, es nuestra parte, aquella que nos fue entregada desde el principio de la creación, no como maldición, reprimenda a consecuencia del pecado, quienes piensan de esa forma desvirtúan el estado honroso del trabajo. La responsabilidad de fructificar la tierra llegó antes de la caída, siendo así, el trabajo debe ser visto como una manifestación sagrada, presta a honrar el testimonio de nuestro Dios, quien siempre trabaja, al igual, que lo demostró, nuestro Señor Jesucristo.

Define el enfoque

El mandato que el hombre recibe a trabajar, requiere un compromiso firme y categórico, capaz de sobreponerse a las dificultades, adversidades, sinsabores, experiencias diversas que llegarán para desanimar el esfuerzo. Perseverar con entusiasmo es determinante para seguir adelante, conservando ese espíritu luchador que no se doblega en los tiempos difíciles.

El trabajo no puede reducirse a un esfuerzo físico, intelectual, emocional, donde las capacidades son manifiestas en situaciones que requieran de su contingente. Quien trabaja entiende que la fortaleza se producen en el ser interior, presto a estimular, animar, sostener, reconociendo el impacto que lo espiritual produce en las labores cotidianas.

Trabajar con fe es nuestro compromiso, haciendo nuestra parte con alegría, entusiasmo, entrega, siempre dispuesto a brindar el esfuerzo extra que en muchos momentos se va a requerir. La fe no puede estar ausente en el trabajo, manifestando sus convicciones al actuar con profunda certeza y seguridad, reconociendo que la bendición y el honor, también llegan por el trabajo, convencidos que el Dios que trabaja, siempre bendecirá y multiplicará a quienes con esfuerzo lo realizan.

Tu rol en el cuadro

Considere las siguientes preguntas, reflexione en cada una de ellas y responda con honestidad.

1.- ¿Te sientes feliz y realizado haciendo el trabajo que actualmente desempeñas? ¿si o no y porqué?

2.- ¿Cómo te imaginas sería tu trabajo ideal?

3.- Evaluando tu desempeño laboral en una escala del 1 al 10, siendo uno el puntaje más bajo y diez el más alto, ¿cuál sería la calificación que tú te otorgas frente a los resultados que debes dar en tu trabajo?

4.- ¿Cuáles consideras son las características de un trabajador que recibe reconocimiento por su entrega, por sus resultados?

5.- Describe acciones concretas que puedes realizar en estos meses para logar mejorar tus resultados laborales.

6.- Si actualmente no estás trabajando, ¿qué actividades podrías realizar para mantenerte y mantener a tu familia económicamente?

7.- ¿Cómo la fe se vincula con el trabajo en la vida práctica?

Acción a realizar

Emprende con entusiasmo, confía.