Un final inesperado, un recuerdo latente – Ps. Parrish Jácome

La algarabía de un partido de fútbol en la ciudad de Guayaquil se interrumpía, el altavoz del estadio modelo, llamado en la actualidad Alberto Spencer, daba a conocer la trágica partida del presidente Jaime Roldós y su esposa Marta Bucaram, quienes en un viaje oficial perdían la vida, juntos son comitiva. El anuncio cambio el estado de ánimo, los asistentes embargados de tristeza e incertidumbre, no atinaban a entender lo acontecido.

El último discurso pronunciado horas antes en el estadio Olímpico Atahualpa, comenzaba a difundirse, trayendo las palabras de un joven presidente, pausado, firme, inteligente. La zona donde se encontraron sus restos se convertiría en un lugar de permanente investigación, procurándose encontrar todos los indicios que ayudarán a descifrar las razones del accidente.

El 24 de Mayo de 1981, quedó instaurado en nuestra historia, partía un joven presidente, quien en su corto mandato había alcanzado una proyección regional. El retorno de la democracia en varios países del continente, abrigaban expectativas, sueños, deseos de mejores días, que en el caso ecuatoriano y panameño, fueron fugaces, al terminarse pronto.

Como adolescente sentado en los graderíos del estadio escuchaba la noticia, confundido al presenciar las inquietudes de los mayores, buscaba refugiarme en el partido, con poco o ningún éxito. Partía un hombre que siempre me impactó, sus discursos, cargados de elocuencia, destreza, habilidad para llegar a la audiencia, incentivarían mi interés por la oratoria.

El referente de una nueva clase política se despedida, fugazmente, súbitamente, dejando a su lado los recuerdos de quienes lo conocieron en sus diferentes facetas, donde su vocación de maestro sobresalía. El ejercicio del liderazgo y del poder lo enfrentaron a los aplausos y a las críticas, mostrando la imposibilidad de complacer a todos.

El paso de los años no sepultó su recuerdo, siendo imagen de varias agrupaciones civiles y políticas, que enarbolaron su nombre como razón o fundamento de esa iniciativa. Las generaciones que fueron incorporándose escuchaban de sus padres, de sus mayores, la historia de un presidente que murió joven, dejando recuerdos imborrables de un hombre honesto, luchador, comprometido con sus ideales.

La celebración de nuestra gesta libertaria del 24 de Mayo de 1822, tendrá también otro ingrediente más reciente, presto a recordar que los hombres valerosos, dispuestos a enfrentar los llamados gigantes, siempre existirán. Al recordar esta historia, afirmamos lo indiscutible, el impacto de una persona se alcanza con sus hechos, si éstos se dieron en un lapso corto, no es un impedimento, la fuerza de sus acciones seguirán hablando, influyendo, desafiando, a lo largo del tiempo.

CASO ROLDOS  UN TSUNAMI DE MUERTES